viernes, 25 de septiembre de 2015

BELGRANO 2796

Estaría bueno que el documento de identidad tuviera 2 renglones en la parte de la dirección: uno para el lugar en el cual se vive físicamente y otro para el lugar que te define, para el lugar que representa quien sos, de donde venís, porque hacés lo que hacés y no hacés tantas otras cosas. Eso me permitiría abreviar la explicación que sigue para mí mismo.
Es dificil describir un lugar, por más que sea físico. cuando ese lugar representa más que sí mismo; cuando su capacidad de contener trasciende lo meramente existencial y pasa a condensar historias. Como creo que le pasará a cualquier persona con el lugar donde le tocó criarse y vivir la mayor parte de su vida, mi nombre en realidad es Belgrano 2796, esquina Carlos Casares para mayor exactitud, a una cuadra de la vía. Soy ese lugar, no sólo por haber vivido ahí, vivido en el sentido explícito, porque antes de nacer ya estaba ahí, porque seguiré estando en ese lugar cada momento que me toque, porque en el fondo la sensación de volver a casa siempre es la de volver a esa puerta, a ese pasillo, a esas piezas frías, pero mías. A ese lugar donde se que me soñaron, donde hubo tanto dolor y sufrimiento como alegría y noches compartidas. A ese lugar donde aprendí a amar a River por sobre todas las cosas, a caminar las 5 cuadras para volver del colegio y quedarme hablando en la puerta.  Ese lugar donde me tocó empezar a ser hombre, donde me tocó volver cada vez que sentía ganas de que el mundo parara y poder quedarme a llorar, pero (afortunadamente) el mundo no paraba. Un lugar en el mundo, el mío, desde el cual salí a buscar a la mujer de mi vida cada vez, hasta el mismo día de llevarla al Altar. Donde me tocó soñar una historia y armarla, y que se rompa una y varias veces, pero para adelante; donde me tocó volver a pelear con los recuerdos, a los 14, cuando pasé a estar solo en la pieza en la que antes no me animaba a dormir; o los 21, cuando pasé a no tenerla más a ella y hoy a los 30, ya grande, ya padre, a asumir este momento en que uno, que toda la vida lo único que supo ser es hijo, y eso ya no existe. Y ese lugar pasa a ser recuerdos e historia, hasta que pueda juntar el coraje de volver y escribir mi historia sobre aquella, pero mientras tanto este dolor, esta opresión en el pecho de pasar por esa esquina, que no puedo, que no sé sobrellevar.
Que dificil que es desprenderse de un lugar, aunque sea por un tiempo, aunque sea tomar distancia para poder volver...aunque sea un hasta luego. Que dificil asumir que esa pérdida es no tenerlos más a ellos, a ninguno de los 2, y que gran parte de mi vida se fue con ellos. Que dificil que es saber que no lo van a ver...que no van a estar ahí, cuando me toque girar de vuelta el picaporte y construir un sueño. Pero a la vez que necesario...que toda esa metamorfosis del lugar permita reciclar la historia, que borre de un plumazo, que la historia sea historia, que el futuro sea de sueños y de posibilidades, de proyectos, de reescribir la página del lugar, de darle un nuevo significado sobre aquello, de pensar en algo mejor, de hacerlo mío ese lugar, del que hoy necesito tomarme un respiro, una distancia, aunque en el fondo nunca deje de llamarme Belgrano 2796, esquina Carlos Casares.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Miedos

Es un tema complejo el miedo.Todos tenemos miedo a algo,por pequeño que sea,y según muchos gran parte de la vida consiste en cómo los afrontamos y sacamos adelante esos obstáculos que nos separan de una visión que tenemos de nosotros mismos.
A mi entender,lo que más miedo da en la vida,es la vida misma.Quiero decir,en general,para un trabajo,un deporte,o incluso para las relaciones humanas,existe una cierta rutina,como una especie de manual tácito que indica por qué carriles discurrir en el día a día para andar más o menos sobre seguro.Pero la vida da miedo porque precisamente es imprevisible,por mucho que queramos acotarla,y porque no hay un manual de tareas que enseñe a vivir.Por muchas veces o muchas ganas que pongamos en tratar de buscarlo,cada uno va escribiendo cada letrita del suyo,único e individual,a medida que transcurre el propio existir.Y eso duele.Y eso da miedo.Y el miedo paraliza como se suele decir.
Miedo a que salga mal,miedo a que no salga,miedo a que digan,miedo a que callen,miedo...miedo al miedo,que es el medio para no enfrentarlo.Ese mismo miedo es el que a veces nos lleva a repetir errores pasados,por el pánico a repetirlos.
Pero la certeza que hay es que,por más que es muy dificil vencerlo,en algún momento de la vida sólo nos queda la opción de enfrentarlo...o la de dejar que gane,claro.
Pero esta última opción equivale a abandonar,que es más fácil que nada.
Por más que por momentos den ganas de morirse,la vida merece ser vivida,y parte de ello es hacer frente a esos momentos en que quedamos frente a frente con todos nuestros miedos,y lo que hagamos en relación a ello nos define.Es una tarea ardua,por demás compleja y un tanto desmoralizante,pero siempre se cuenta con una pequeña ayuda,como la de esos ejemplos que no quisiéramos repetir.
Porque aunque cueste ver el sol,la esencia que nos identifica está siempre presente,y juega una final cada vez que la ponemos en esa situación de enfrentar ese terreno interno donde el miedo juega de local.
Porque de las alternativas que hay,la que queda es jugar el todo por el todo,y jugarle el mano a mano a esas trabas siendo quien se es,respetando los propios tiempos,siendo fiel a la persona que se es,y,sin importar el resultado,ese ya es el principio de la victoria.
Por más que el camino sea el más largo para el resto,por más que cueste ver el sol,y por más que parezca que la tristeza no tiene fin,al cabo de todo esto es una apuesta,y tiene sentido precisamente en la medida en que uno se juega por lo que siente,por más trabas o complicaciones que haya.Y jugársela sin mezquinar nada,por más que el miedo tenga mejor equipo,pero con conciencia de que sólo se le puede ganar con alegría.

miércoles, 27 de julio de 2011

Epocas

Puede ser que una de las tantas divisiones o clasificaciones existentes en esta vida sea aquella que distingue a las personas de acuerdo a su capacidad para enfrentar los cambios.Existe la gente que se amolda perfectamente a ellos,de una manera natural podría decirse,casi como si formara parte inescindible de su existencia,como una condición perenne que define su persona.Podría identificarse un grupo intermedio,que serían aquellos que sin abrazar fervorosamente los vaivenes,sabes ponerse del lado indicado para que la ola no los tumbe,y seguir sin mayores inconvenientes.Y,luego,quedamos los que no tenemos ninguna simpatía por el cambio,más bien somos unos románticos enamorados del estado en que vienen transcurriendo las cosas,y,en caso de votar por una suspensión automática de las modificaciones del orden "natural" que logramos conseguir,nos volcaríamos proselitistamente a embanderarnos en la causa de la preservación del statu quo.
Pero,como tal votación no existe,y nunca se vive en el mejor de los mundos posibles,incluso aquellos que denostamos pasionalmente los cambios debemos adaptarnos a que,pese a nuestras preferencias,la vida es por definición dinámica,y el cambio es parte inescindible de esta aventura,y,como tal,hay que aprender a moverse en esta selva con las armas que se van juntando.
Hecha esta introducción,y sin mayor desarrollo,me quiero detener en una diferenciación en el interior mismo de la composición de los aludidos cambios.Creo que se puede dividir entre aquellos cambios de superficie,que son como una especie de maquillaje,en la cual lo que se modifica es la fachada de las cosas,la apariencia,y,por más que cuesten,no llegan a comportar una relevancia sustantiva en los aspectos trascendentales.Y,por otro lado,están esos cambios que son como un cisma,que remuecen profundamente los cimientos de algún compartimento central de la propia cotidianeidad.Estos últimos,generalmente los más aborrecidos por aquellos que comparten mi grupo actitudinal,tienen la particularidad de generar sensaciones raras,como estar manejando hacia lo desconocido,situación tan placentera para algunos,y tan descortante para otros.Traen consigo esa incertidumbre que suele apesadumbrar las almas incluso de gente preparada,que queda paralizada por momentos ante la inminencia de lo desconocido,ante la rotura en pedazos de la estructura diaria en algunos casos arduamente construida.
Dentro de este grupo,también se encuentran una clase distinta de cambio profundo,a la cual me quiero referir.Es,ni más ni menos que aquella a la cual voy a aludir,quizá pomposamente,con el término "fin de época"para ser gráfico.Son esos momentos en los cuales,junto con el cambio que se avecina,sobreviene la sensación de que,más allá de algún aspecto importante de la habitualidad,lo que va a concluir es un aspecto de la propia persona,una faceta desempeñada que,ineludiblemente,va a cambiar,sea esto una evolución o un retroceso,pero,ya antes mismo de su ocurrencia,se nos manifiesta como evidente que emergeremos de ella de una manera mejor o peor,pero seguro distinta.Esta especie de cambios distintiva,que no se a cienta cierta con cuánta regularidad acontece en la vida,quizá a algunos les pase muy pocas veces,y a otros todos los días.Creo que el ejemplo más potente que se puede brindar es la transición que acontece de la niñez a la adolescencia,luego a la juventud,y finalmente a la adultez,cuando dejamos de depender para todo de los padres para tener responsabilidad e injerencia sobre las decisiones que conforman nuestro derrotero.En este sentido,cuando se avecina el cambio de época,cuando todo aquello que venimos siendo o haciendo durante largo tiempo,brinda inexorables señales de estar a punto de volar por los aires como una especie de big bang interno,y todas las certezas que fueron definiendo la personalidad reciente o lejana,todo eso a lo que nos abrazamos para definir la propia esencia está haciendo las valijas para partir,nos quedamos frente a frente(en especial los que no hacemos del cambio un culto)con el desafío de encarar la obligación.Con esto quiero decir,enfrentar la situación de cambiar de roles,que en algunos aspectos se nos presenta como evidente(Como en el aludido ejemplo)y en otros no tanto;así como alguna vez usé la figura de trajes y etiquetas,creo que esta sensación es la rara de angustia de saber que el traje que llevamos ya no es el que mejor nos queda,pero,sin esperar que venga alguien a decirnos que este pantalón nos apreta,o que la camisa nos hace gordos,o que los zapatos pasaron de moda.No,a lo que me refiero es a señales internas,como las alarmas de los aviones,que nos van indicando que este momento llegará sí o sí.Ese momento de cambiar de traje,y de vislumbrar cual será el nuevo atuendo,desde dónde se puede empezar a construir una nueva habitualidad,debe ser uno de los momento más especiales en la vida,ese llegar a un punto donde se sabe que es el final de un camino,que hay que doblar en otra dirección,y buscar senderos nuevos,y dejar algunos trajes para los que seguirán y colgar otros definitivamente porque ya no nos quedan...ese momento quizá también sea de los más dificiles porque,de fondo,ni más ni menos,lo que queda es mirarse al espejo,y tratar de acomodarse cuando pase la ola,pero barrenándola,surfeandola para salir de otra manera,pero disfrutando,y,sobre todo,tratando de que la imagen que devuelve el espejo al final del proceso,sea distinta a la anterior,pero,siempre,sea la más parecida a la de uno,o al menos a la que uno quisiera ver,aunque el traje siempre quede un poco grande,o el dobladillo del pantalón un poco largo.

viernes, 27 de mayo de 2011

Análisis II

Alguna vez ya escribí acerca de la inmensa satisfacción que genera el hecho de ver un sueño,algo muy querido,deseado,hacerse realidad.Y me pasó que pensando acerca de ello me surgió otra cuestión.
Quizá es porque personalmente mi modelo mental esté influenciado por el paradigma del cine,pero,es que,a diferencia de lo que ocurre en las películas,la vida tiene una gran desventaja:aún en el momento más feliz(que en los films suele ser el final e ir acompañado de lo créditos sobre quién actuó,quien la produjo y demás títulos),en el que quisiéramos congelar y permanecer,por todo lo que nos costó,o por lo que sea,incluso en ese momento decía,la vida tiene la condición de continuar.Y esto es una gran desventaja,porque,cuando termina la peli,uno claramente sale con una sensación de satisfacción,de deber cumplido,incluso de haber cerrado el compartimiento dedicado a esa historia;evento que en la vida tiene un duración efímera,porque el estrato mental que ocupa ese objeto de nuestra felicidad no se puede cerrar,tiene inevitablemente que continuar.Sea lo que fuere que uno llegue a alcanzar,una vez pasado ese momento,por mucho que se quiera,no llegan los créditos,lo que llega es el barro de seguir lidiando día a día con los escollos que se ha vencido para llegar hasta allí,e incluso con otros nuevos y peores,o con satisfacciones mejores,pero igual de efímeras.
Y escribo esta nota por esa ambivalencia que tiene la vida de no poder congelar la fotografía,buscando también una respuesta para mí mismo.Creo que ya he escrito también sobre mi pasión por la nostalgia,y esta condición que trato en estas líneas la potencia,quizá la hace abrazarse con la angustia,porque creo que,como a todos,lo que me desvela es encontrar la fórmula de la felicidad eterna,esa que,con los cachetazos de la vida,vamos aprendiendo que no existe,o no al menos en los términos grandilocuentes que a todos nos gustaría.Es decir,que no hay(al menos no la encontré)la forma de ser feliz cada instante de la vida,es como si ella misma llevara como su marca de fábrica la tristeza,la melancolía,el dolor,la desazón,y tienen el atributo de tener una fuerte persistencia,incluso a veces más fuerte que la de los momentos más gratos.Sin embargo,como dije que escribo buscando para mí una respuesta,creo que la más honesta es entender esta condición inescindible de la vida,aceptar las reglas del juego(no resignarse eh,nada de eso),y jugar con las cartas que vienen.Cómo sería esto:saber que,como las malas van a estar,y es así,aprender a ir buscando las buenas,y disfrutarlas desgarradoramente,incluso en las pequeñeces.La de levantarse a la mañana de la cama respirando,la de un lindo día o la de un día oscuro,las charlas a veces sin sentido,el perfume que le da la vida a ciertos momentos que se nos pasan.Se que corro el riesgo de sonar autoayuda,pero no importa;a medida que pasa la vida creo que es esencial ir abrazándose a la felicidad,porque,por más que sea efímera,y se nos escape,si uno la trata con cariño,va a volver,mientras que si uno la desdeña,y la trata mal,y le endilga su condición de traicionera o anestesiante,lo más probable es que no quiera volver,que no tenga el más mínimo interés en tocar a nuestra puerta,y prefiea venir sólo cuando no le quede otra.
Y si es inevitable,si nunca van a venir los créditos en el momento de ese abrazo que tanto anhelamos,o de ese reconocimiento que esperamos años,o en el momento de ese logro que pensábamos que no se iba a dar,por lo menos,hacer lo posible para que cuando lleguen,en el momento que sea,la foto que acompañe nuestra presentación en esos títulos sea sonriente,acompañados del invisible abrazo de esa esquiva,que tantas veces se cambia de nombre.

viernes, 29 de abril de 2011

Análisis I

Es algo que vengo pensando hace mucho.No se si no tengo claro como abordarlo o que será lo que me llevaba a no escribirlo,pero bueno,a fin de cuentas ahí voy con lo que tengo,y a ver lo que sale.
¿Qué indicadores son los que en definitiva nos dan la pauta de que estamos vivos?con esto me refiero a tratar de dilucidar aquellos puntos que hacen que este tiempo que vivimos,estas sensaciones,este devenir diario,no son en realidad el sueño de algún otro,así como cada noche recordamos perfectamente sueños que para los intervinientes en ellos(nosotros mismos en la mayoría)son su absoluta realidad.Qué cosas nos dan la pauta de que en verdad todo esto que atravesamos,vivimos,sufrimos,gozamos,no es en realidad un mero sueño,nuestro,de alguién,de todos,y que al final de todo,quién sabe,no será más que eso.
No tengo la solución a esta pregunta ni nada que se le parezca,y tampoco es la idea generar falsas expectativas.Sólo puedo esbozar algunas ideas,por ejemplo:calculo que uno debe saber que está vivo cuando recibe un abrazo.El abrazo tiene ese poder magnificador,sea como fuere,soñar con un abrazo tiene que ser muy distinto de sentir el abrazo,pegar un abrazo,recibir un abrazo,o compartir un abrazo multitudinario.Otro de estos indicadores puede ser la nostalgia;definitivamente,en un sueño no se siente nostalgia,precisamente porque es eso,un sueño,y en general no tienen la misma memoria emotiva que lo que tomamos como "vida real".Se me ocurre que la alegría de los otros puede ser otro factor;si,de los otros,el tener la capacidad de ser feliz por la felicidad de otros que no nos genera per se ningún beneficio,sino por el mero hecho de generar esa empatía que hace que se multiplique la buena energía.Quizá también podría ser el hecho de ir saltando etapas;en general lo que conocemos como estados oníricos no suelen tener momentos diferenciados,sino una linealidad total,esa capacidad de ir ocupando distintos roles,usando distintos trajes(y etiquetas)a medida que van pasando los años y los momentos puede llegar a ser un dato de que esto es real.
De cualquier manera,como ya adelanté que no tenía la solución,por el momento me contento con pensar que,como todo ser humano,lo que queda es ir viviendo cada día,sin ningún indicador,sin ninguna certeza de que esto que sucede no es producto de la mente de otro,y con la sana inconsciencia de hacerlo,de ser,de sentir que sí,que quizá si eso no fueran meros indicadores,y fueran algo seguro,la vida quizá sería un poquitito menos linda,y que parte de su encanto también puede ser que resida en esa incertidumbre,en esa loca tarea de escribir un día y otro y otro,y que nos parezca realidad por más que pareciera que lo pudiera estar inventando otro como una ficción que cierre por todos lados.Sea como fuere,de lo que se trata es de vivir,por más esfuerzo que uno le ponga en analizarlo tanto,y de vez en vez soñar un poco,y ver la manera de que eso también se haga vida.

jueves, 17 de marzo de 2011

El que no marcan los relojes

Hay veces en las cuales nos levantamos y vemos todo negro.
Veces en las que de repente nos parece que la vida,el azar,los designios divinos,todo,estuviera en contra nuestra.Momentos en los que la sensación es que no sale una,que se ve todo negro,que nuestras propias limitaciones o carencias superan en mucho a todo aquello que podamos ver.
El propósito de estas líneas no es constituir un mensaje de autoayuda ni nada que se le parezca,sólo el resaltar que los momentos son solamente eso:momentos.Que cada uno,y su concatenación con el que le seguirá,deja una huella y sirve para algo,aún el más duro,o aquel en el cual creemos que entramos en un pozo del que no podremos salir,o que nuestras fuerzas no alcanzan o incluso sentimos que fracasamos en distintos aspectos.
El momento que se vive siempre es el más importante,pero también es la previa del momento que le seguirá,sea que lo vislumbremos con claridad o con total incertidumbre.Hay que tratar de no dejar que los momentos nos abrumen,sino de(por dificil que esto es)tratar de sacar la mayor cantidad de experiencias y cantidad posible de ellos.Es inevitable que nos pasen por arriba,y a veces creamos que nos superan,y puede ser que de hecho nos superen.Incluso los momentos buenos,con su eterna aura de irrealidad.
Pero lo que hay que recordar es que,pase el momento que pase,hay que mantenerse respirando,preparado para cuando pase el temporal(que siempre va a pasar),y dejar que el tiempo,ese eterno enemigo,ese incomprensible rufián que nos suele alejar de las cosas tal y como las pensamos y nos hace perder la perspectiva y ahogarnos en un vaso sin agua,haga su labor,y transcurra,y haga pasar todo,así como hace pasar lo lindo,y aunque sea el momento más feliz de la propia existencia también concluye y sobrevienen otros,hay que reconocerle que también es justo.Y digo esto porque hace lo propio también con los intervalos malos,aquellos que quisiéramos que ni siquiera empiecen,pero también tienen un final.Siempre existe una salida,por más que nos abrume nuestra propia realidad.La vida es mucho más simple,pasa que las personas somos las que la solemos hacer complicada.Será porque siempre necesitamos que tenemos que tener en el acto una respuesta para todo lo que vivimos,y,muchas veces los tiempos de Dios o del azar(según en qué crea cada uno)no son los mismos que los nuestros,y por eso nos parece que ciertos momentos duran una eternidad.
La única condición irrevocable que tiene el tiempo es su inexorabilidad.El pasa,y se toma todos los ratos necesarios,por más pasos que le queramos abreviar.Y,como esto es así,y no queda otra,por más que a veces se anude la garganta y el estómago,o que se anude la vida entera,hay que saber tener una reposera a mano,y una mesita ratona,para sentarse en la puerta a tomar mate,a ver pasar el tiempo y saludarlo,que aunque no seamos amigos,hay que aprender a ir pasándola(la vida)juntos.

lunes, 31 de enero de 2011

Sueños...

Es muy dificil de explicar con palabras,por lo inabarcable que puede llegar a ser la sensación.Quizá es como un favor que las mismas palabras hacen a uno para entender que es practicamente algo que no se puede explicar ni entender,sólo vivir y sentir.
Cuando un sueño,uno de esos que perseguimos durante bastante tiempo(días,meses,años,una vida entera en algunos casos)de a poco se va haciendo realidad,es una sensación tan reconfortante,como si de repente las partecitas del rompecabezas fueran encontrando una a una su lugar,y se pudiera leer claro lo que hasta ese preciso momento parecía un estrafalario acertijo.Es raro como a veces la vida encauza todas esas pequeñas coincidencias(o no)para darle forma a la historia,sea personal o compartida.
Cuando un sueño,cualquiera que sea,tenga el grosor o espesor que le toque,de a poco se va convirtiendo en realidad,dan ganas de abrazarse con el destino para agradecerle que por un rato no sea esquivo,que se digne a jugar para la tropa propia en esta módica aventura.
Y es que en esos instantes,cuando un sueño se convierte en bandera,y no sólo bandera de dos,sino compartida por varias personitas queridas,adoradas,soñadas,esa concreción,esa materialización,tiene una fuerza,una energía,que vivifica cada instante y le da a cada pasito del camino un tenor propio,una luz que permite reveer cada paso dado como un eslabón necesario para que la cadena tenga sentido.
Cuando un sueño se hace de a muchos,y se cumple,es uno de esos raros momentos en los que dan ganas de que la vida se congele,y mañana no sea martes ni haya revancha para la frustración,que se quede esperando con las ganas y listo.
Pero mañana es martes,y hay que empezar a soñar de nuevo...

viernes, 24 de diciembre de 2010

Ausencias

Cosa rara las estructuras mentales que tenemos los humanos.Por ejemplo,por qué será que hacemos una evaluación o raconto o balance de lo hecho,lo postergado,lo incumplido,lo ocurrido,más cuando se acerca el 31 de diciembre que en otra época del año.Tampoco tengo muy en claro por que al llegar a este momento del calendario,a uno se le da por extrañar más a la gente que ya no está.
En realidad,alguna que otra idea tengo,por ejemplo el hecho de que al haber reuniones,hay una especie de nostalgia por lo que era y con la ausencia de esas personas ya no es,o una sensación de extrañar no sólo a quien no está,sino también extrañar los momentos y las personas que era uno en presencia de ellos,máxime cuando la persona ausente era parte fundamental de quién era uno ese momento.
Sea como fuere,sea racional o irracional,creo que deviene inevitable extrañar un poco más,latir de otra manera cuando se acerca este punto en el cual el calendario marca que hay que sentirse un poco así.No es que esté de acuerdo,y ni siquiera que lo acepte ni que me parezca bien.Tan sólo es.
Y bueno,como calculo que los actos de rebeldía están reservados a aquellos momentos que verdaderamente lo ameriten,y,consiguientemente,acato lo que el destino/marketing/calendario depara en estos momentos y sencillamente lo tomo como tal.Ya he hecho en textos anteriores algún elogio de la nostalgia,por lo cual no me queda más que brindar con ella,sintiendo hondamente una mezcla rara de pena,de extrañeza,de sentir/saber que como a gran parte de las personas,todos los días pero pareciera que un poco más en estas fechas,me falta profundamente alguien,un alguien de esos que dejan lugares que sencillamente no se pueden ocupar,porque son roles no intercambiables,sólo destinados a esas personas y nadie más,y eso hace aún más grande ese hueco,que es,como dicen,la única cosa en la vida que no tiene remedio.
Momento de balance,momento de reflexión,o como se quiera llamar,lo que me sale como resultado,es que en la columna de las ausencias tengo una gigante.Por más que uno siempre tenga otras presencias,en otros tantos necesarios lugares,siempre una ausencia grande marca un mojón en el camino.Si,como dicen,todos nos encontramos arriba,espero que ellá me esté esperando en una estrellita,porque tengo muchas ganas de volver a abrazarla y verla sonreir.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Estaciones

Creo que puede pasar muy a menudo en relación a varias circunstancias.Uno ve el mismo objeto muchas veces,y no le dice nada,no le cambia ni modifica nada,hasta que un día en vez de ver observa,y,al observar,eso a lo que no le había prestado atención,le revela detalles nuevos,o aristas inexploradas.
Este prólogo era para referir que muchas veces(de hecho,casi a diario)viajo en algún medio de transporte público.Como es normal,cualquier vehículo que une dos puntos tiene un intervalo a recorrer que deja como saldo diversos puntos entre la partida y la llegada,obviamente,pero,en algunos de ellos tienen mas importancia que en otros.Por ejemplo,en un colectivo,si bien tiene sus paradas definidas,puede suceder que no haya ningún pasajero que pretenda subir o bajar en ese punto,con lo cual el conductor puede seguir tranquilamente su recorrido sin inmutarse.Un taxi,o un remise en cambio,ni siquiera tiene varias paradas preestablecidas,y puede dedicarse a vagar por la ciudad esperando que alguien la haga la característica seña(que por otra parte es la misma que se utiliza para marcarle al colectivo que se detenga,punto este que los une)que lo transforme en ese instante de potencial pasajero a efectivo contratante del servicio.
En los vehículos que utilizan vías,a diferencia de los antes mencionados,los puntos de detención son inevitables.Un tren o un subte,no puede evitar parar en cada una de las estaciones,por más que en alguna de ellas no se produzca movimiento de pasajero alguno.Tal y como está definido su recorrido,se debe cumplir con cada una de sus paradas de manera ritual.Y es en este detalle que me quiero quedar.Porque,como decía arriba,casi todos los días uso al menos uno de los vehículos mencionados,pero recién en las últimas semanas me detuve a pensar la relación existente entre las estaciones,particularmente las del subte que me tocan transitar.Elijo las de subte,porque,a diferencia de las de tren,que se identifican por los barrios en los cuales estan insertas,aquellas tienen diversas motivaciones,y,como en general tienen distancias más cortas entre sí,sus nombres tienen otros orígenes,y me interesaba hallar su concatenación,así que ahí va:
Mi recorrido inicia en Facultad de Medicina,estación que debe a su nombre a aquella entidad,aunque con el paso de los años,y el cambio de edificio de aquel establecimiento,el punto de detencion esté geográficamente en su par de ciencias económicas.La segunda detención es en Pueyrredón,debiendo su nombre a la Avenida en la cual está,llamada así por un militar y político,integrante del primer triunvirato de gobierno,y años más tarde,director supremo de las provincias unidas del Río de la Plata.Después de Pueyrredón,viene Agüero,otra estación que debe el nombre a la calle que circula por sobre ella,nombrada así por un sacerdote y político argentino,unitario,y ministro del gobierno de Rivadavia.El siguiente paso es Bulnes,otra calle,otro militar y político,pero éste presidente de Chile en dos períodos en el siglo XIX.A Bulnes le sigüe Scalabrini Ortiz,calle que cambió de nombre hace relativamente pocos años,y debe su nomenclatura a un pensador,historiado y perdiodista argentino,de la corriente revisionista.Luego de Scalabrini viene una estación que no debe su nombre específicamente a una calle,sino a un lugar geográfico,Plaza Italia,renombrada así a comienzos del siglo pasado,y desde la cual partió el primer tranvía eléctrico de Buenos Aires.A ésta le sigue otra estación que debe su nombre al barrio y no a la calle,y es Palermo,barrio clásico de la capital,nombrado así por su homónimo italiano,y en constante refundación en los últimos años.El recorrido avanza hacia Ministro Carranza,denominada así en honor a un ministro de defensa del gobierno de Alfonsín que murió en el año de inauguración,1987.La máquina sigue hacia Olleros,estación que vuelve a tener nombre de calle,y nuevamente calle con nombre de militar,que combatió en Cancha Rayada y Maipú.La siguiente detención es en la calle José Hernández,en este caso un escritor,autor de una obra clásica de la literatura argentina,el Martín Fierro.La última estación en mi camino es Juramento,también calle,y denominada así por el río en el cual Belgrano hizo jurar la bandera argentina al ejército del norte.
Repasando,el camino que hago enlaza una facultad donde se estudia para curar personas,con un militar que gobernó los primeros años de nuestro país como tal,con un sacerdote liberal,un militar y presidente chileno,un pensador nacionalista de izquierda,una plaza caracteristica,un barrio antes arrabalero y hoy elitista,un ministro fallecido en ejercicio de la función,un militar combatiente en las luchas por la independencia,el poeta que caracterizó la épica gauchesca y el bautismo de nuestra insignia patria.
A riesgo de haber aburrido con esta explicación,el objetivo de este texto era tratar de identificar una posible relación entre estos elementos,pero,a medida que lo iba desarrollando,entendí que es muy posible que sea análogo a como se entrelazan los momentos en la vida.Por empezar,las estaciones se han ido construyendo e inaugurando a lo largo de diversos años,bajo diferentes gobiernos en ideología y origen e incluso en motivaciones que los inspiraron a construirlas,e incluso en estos momentos se siguen desarrollando.Y en esto creo que a cada uno,con los matices que correspondan,nos pasa algo parecido.Los momentos que marcan la vida y separan una estación de otra se van sucediendo a veces en un orden que a veces parece totalmente aleatorio,y en algunas otras claramente preestablecido.
Pensaba en esto,como arranqué diciendo,porque hice este recorrido tantas veces,sin detenerme a analizarlo,que creo que habría que prestar más atención a las estaciones que nos llevan adonde estamos ahora,a tratar de analizar un poco como fueron sucediéndose,cuales dieron más felicidad,cuáles dejaron más enseñanzas,identificar aquellas cargadas de sinsabores,y tratar de ir definiendo por donde nos gusta más el recorrido,como se hace cada día al elegir como ir de un lugar a otro.Y,sobre todo,creo que la clave sería tratar de ir disfrutando el viaje,que cada día sea un poquito más placentero,por más que el recorrido de fondo sea siempre el mismo.Porque en este caso los que cambiamos somos los vehículos,y muchas veces creo que nos quedamos concentrados sólo en el recorrido,sin percatarnos de que lo que importa es que vayamos adaptando la máquina a ese camino,y sin esquivar estaciones,como hace el subte,al que no le queda otra que ir parando en todas.

martes, 17 de agosto de 2010

Películas

Siempre pensé que cuando llegara el momento en que más o menos,uno se enfrentara de una manera u otra,con el peligro concreto y material,esa parafernalia que venden en las películas de que la vida se te pasa en un instante adelante de los ojos en realidad no debería ser del todo así.Ojo,tampoco tenía demasiado interés en conocer si pasaba de verdad o no,no era una duda que me acuciara o sin la cual no pudiera seguir mi vida(de hecho,la pude seguir siempre perfectamente).Bueno,el tema es que,igual,tenía una picazón de qué pasaría igual.Es decir,qué es lo que se te pasa por la cabeza como a los personajes de las películas(que en general se terminan salvando,pero porque es ficción,obvio)¿Será la infancia lo primero que se te viene a la cabeza?¿tus primeras palabras tal vez?eso sería bastante dificil,porque al menos en mi caso,no me acuerdo exactamente imágenes de mi primer infancia;creo que si hubiera un punto etario en el cual ubicar el inicio de mis recuerdos,considero que iniciaría no mucho antes de los 6 años,a lo sumo,5,y lo anterior son todos como recuerdos aislados.Con lo cual,ya podía ir descartando 5 años de 25,es decir que me quedaban apenas 20.A eso tengo que sumarle que además,mi vida no es un canto a la adrenalina,sino más o menos lo contrario,un semi culto a la tranquilidad,con la dosis de aceleración de todos los que habitamos Capital o el Conurbano,pero dentro de los límites de una vida anónima,que permite hacer lo que a uno se le cante sin que mayormente lo jodan,con lo cual esos 20 años no están plagados de excesos ni de experiencias límites ni nada que se le parezca.Supongo que para estos momentos,viene bien cuando uno ya tuvo descendencia,con lo cual una de las cosas que aparecerían en el film,serían esos tiernos rostros;bien,tampoco lleno ese casillero,así que tenía una menos para experimentar.La gloria deportiva,académica o laboral suelen ser buenos sucedáneos para cubrir tales baches,y que aparezcan esas fotos casi como panorámicas para iluminar ese encuentro con la inminencia;lamento desilusionar de nuevo,pero,para variar,todavía a mi currícula académica le faltan materias,en lo deportivo disto de ser un atleta exitoso o siquiera integrar un equipo que alguna vez haya no acariciado sino aunque sea mirado un poco de cerca el triunfo,y en lo laboral,si bien no me quejo,no podría decir que he logrado una trayectoria que me haga sentir realizado.Bueno,como se verá,la simplificación no me dejaba demasiadas emociones como para editar la película,pero,para seguir un poco el racconto,podría apelar al lado de los afectos.En ese sí que no me puedo quejar,tengo los amigos que quiero tener,y no los cambiaría por nada,una hermosa personita que amo amar y me hace feliz,y eso ya es mucho decir,una familia que es la mía,como la de cada uno,pero que por ser mía para mí es mejor que la de todos,un grupo que es como un hijo y me da las mismas felicidades y problemas prácticamente que uno de ellos,lleno de personitas especiales,locas,y adorables,el perro que siempre soñé y me llena de cariño,la lucecita que me alumbra desde arriba...en fin,en este punto salgo bien,y,a decir verdad,para mí cubre todo lo anterior.Pero bue,a lo que iba;con estas imágenes,era bastante reducido el campo de imágenes para cruzarse por mi mente a la hora de verle la cara al peligro,por ponerlo en términos grandilocuentes.
El punto de todo esto es que,cuando en realidad me llegó el momento de enfrentar la situación,ese momento adrenalínico y genial,esa trascendental circunstacia que define entre héroes,miedosos y otras yerbas,tuvo cosas puntuales que,más allá del miedo,me dejaron para destacar.La primera de ellas,es que me tocó pasarlas como creo que a cualquiera le gustaría en caso de elegir,que es flanqueado por dos amigos,por tipos que,como dije arriba,no cambiaría por nada,y calculo que un significado debe tener que haya sido en compañía de ellos.La otra cosa es que siempre pensé que al momento de correr un riesgo,trataría de minimizarlo a su partícula más pequeña,de modo que la incidencia de tal peligro,se redujera a una porción minúscula,y siempre tuve claro que ese es el momento de arrugar,y que hay muchos cementerios llenos de héroes,y yo soy de los que prefieren ser cobardes que al final del día llegan a casa,juegan con el perro y besan a los seres queridos.
Siempre tuve todo eso muy claro,pero,sucede que la vida como ya escribí,no deja de sorprender(será por eso que es tan irresistiblemente encantadora),y en el momento en que me tocó verle la cara al peligro,tiré todo esa planificación al tacho,y arriesgué mucho más de la cuenta,y no sólo no minimicé,sino que agrande el riesgo e incluso agrandé la situación,haciendo peligrar a esos tipos de fierro,que no dudaron en seguirme,y todo lo preconcebido se borró cuando,al ver el revolver apuntando,no dudé y apreté a fondo la palanca de cambios,y,como buen valiente,huí para atrás.Y en ese momento,cuando sin mirar hubo otro tan loco como yo,que en vez de hacer lo que sintió correcto,acompaño la locura de este insano,que hizo lo contrario de lo que dicen los manuales(y no me justifico,sólo lo expongo),en ese momento en el que todo dura muy poco y a la vez el tiempo se hace chicle,en ese momento que origina los posteriores "y si....??"que prefiero dejar en que y si mi abuela tuviera rueditas,sería changuito de supermercado.En ese momento,donde como ya expuse,no tenía demasiados argumentos para armar un filme de bajo presupuesto aunque sea,en ese momento,tal y como siempre pensé,por la cabeza,no sólo no se proyecta un filme,ni siquiera un corto,sino que es como una sensación de que todo es mentira,y,al final de cuentas,que era lo que quería averiguar...por la mente no se te cruza absolutamente nada,sólo esa sensación de mirar al cielo,y agradecer que esta vez te toca seguir.Pero no para tomarlo como una segunda chance o replantear todo y empezar a tirarse de puentes y buscar otras experiencias extremas,sino para profundizar esa sensación de que las pocas imágenes que harían mi película,no la cambiaría por otras vacías que conformaran un largometraje,sino que prefiero mi corto,así como es,con lo bueno y lo malo,lo dulce y lo amargo,y sobre todo,con la gente,con los actores que tiene,esos que hacen su personaje como si cada día se jugaran una nominación al premio,y en el medio mientras todos hacen lo suyo,me gusta pensar que yo también cumplo un papel,y sonrío.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Avenida

¿Y qué pasaría si resultara todo contrario a aquello en lo que creo?¿Qué pasaría si de golpe todo aquello enemistado con lo que considero correcto terminara siendo lo acertado?,¿tendría la hidalguía de reconocerlo?Es decir,por más que la evidencia y la razón estuvieran del otro lado,creo que me sería muy dificil(por no decir imposible)reconocerle tal virtud.Hay un punto en el cual la coherencia terminaría siendo contradictoria,porque sin importar que la consecuencia directa indudablemente me llevaría a pararme en la vereda de enfrente,la testarudez a su vez me obligaría a permanecer en el bando derrotado,quizá porque en ese extremo la camiseta de la verosimilitud no me luciría bien.
Tampoco es una cuestión de soberbia u omnipotencia;aunque es dificil ver las propias creencias chocar a una pared,más costoso debe ser verlas desde el ángulo opuesto,a la distancia,y en realidad es un gran defecto,del cual no pretendo hacer gala,pero tampoco corregir.En este punto ,de hecho,creo que la coherencia encerraría en su seno la misma paradoja de chocarse con su mismo extremo,punto en el cual se satura la razón y es practicamente imposible permanecerle fiel.
Aunque tampoco veo tan claro si esto configuraría pasar diametralmente al otro bando,posibilidad que analizo con bastante horror,no obstante la frialdad de las letras.Si toda esta construcción verbal,como supongo,no desembocara en ninguna claridad,sino todo lo contrario,si en realidad no importa mucho de que lado de la calle de la consecuencia con las propias creencias se esté,como hagan muchos,y quizá sea válido,y si al final del recorrido la claridad estuviera del otro lado,supongo que contestándome la pregunta inicial,elegiría estrechar las manos,agachar la cabeza e irme,con la sombra y la derrota a cuestas,pero habiendo peleado hasta la última pelota.Con la certeza de que en este caso,a pesar de las paradojas,a pesar de que este mal,a pesar de los pesares,prefiero quedarme de esta vereda,aunque a veces le erre en el camino,aunque a veces no vea los pozos,y aunque...aunque todo,aunque a veces,aunque nunca.Aunque me equivoque,prefiero hacerlo de la manera que me termine haciendo feliz

domingo, 18 de julio de 2010

Más allá

Deben de existir varias razones(tantas como personas aproximadamente)por las cuales la vida es una gran cosa.Mi intención no es indagar todas y cada una de ellas,ni mucho menos,cosa que por otra parte sería de muy dificultoso logro,sino tan sólo esbozar una aproximación a las mías.
Por esta vez voy a tratar de concentrarme en una de ellas,y creo que es una sensación bastante universal,independientemente de la edad o del período de la vida.Es esa sensación a la que se arriba en algún momento,en algún ámbito específico,de "estar más allá".Me refiero con estar más allá,a tener esa especie de certeza de que cualquier cosa que pueda pasar es como si flotara alrededor sin modificar sustancialmente la propia realidad.Una especie de impunidad que nos blinde de los cambios externos,y nos haga inmunes a cualquier cambio,porque es como estar dentro de una caja de cristal,donde las balas pueden picar cerca,o incluso pegar en el vidrio,pero no van a atravesarlo,no van a lograr modificar la calma,la quietud del statu quo.Claro que para aquellos que aman los cambios quizá esto que acabo de escribir en realidad sea algo desdeñable,y lo entiendo,es cuestión de modos de sentir la vida nomás.
Pero siguiendo con la parte que me toca,con esa seguridad,esa invulnerabilidad que se aprende a desarrollar quizá merced al paso del tiempo,o al logro de ciertos objetivos o reconocimientos mas o menos consecutivamente,y siempre en virtud de lo que los demás hacen para que podamos experimentarlo,no es a ella misma a quien me quiero referir,sino justamente a la falta de ella.Es decir,a esos momentos en los cuales la vida nos da una especie de cachetada y nos deja cara a cara con la desnudez de lo que somos.Porque cuando se vivencia esa sensación,se corre el riesgo también de perder el horizonte de los desafíos,de no tener perspectiva y ver sólo lo rutinario,como los caballos que ven sólo para adelante y con un estrecho campo de visión.Y eso suele tener los mismos efectos que la morfina,que es potente para menguar un dolor,pero no se revela como eficaz solución en el largo plazo,sino más bien como una panacea.
Y la conclusión que extraigo es que una de las derivaciones mágicas que tiene la vida es esta capacidad de recordarnos cada tanto que el suelo que pisamos es una especie de gran pista de patinaje sobre hielo,en la cual hay que ir tanteando cada cierto tiempo,y también ir construyendo sobre esa capa de piso gelatinoso nuestra porción propia cemento,un cemento que no hay que olvidar que tiene también su propio tiempo de secado,y también su vida útil,es decir que hay que ir renovándolo cada tanto para que no pierda vigor.Y digo que es mágica esta cualidad,porque me parece apropiada esa denominación para esta posibilidad que se nos da de construir lo propio,que es a la vez una gran responsabilidad,porque sus consecuencias,su solidez o no,también serán culpa nuestra;pero esas culpas no obturan que es una gran oportunidad,que cada tanto se nos olvida,la que tenemos de buscar los mejores caminos,y,a veces,cuando el camino que encaramos no nos parece el correcto aunque sea el más comfortable,y esto puede llegar a pasar bastante,hacer una pausa para reflexionar,reevaluar,y saber identificar el punto en el camino en el que hubiera valido la pena doblar hacia el otro lado,y retomarlo,y no creo que ese retomar el camino sea una traición a los propios principios(dependiendo del giro que hagamos,claro está),sino saber aprovechar las oportunidades que se presentan.Oportunidades que también encierran caminos de crecimiento y redescubrimiento de la propia persona,aun cuando vivimos una época que no fomenta el pensar en las propias convicciones.Después de todo,para cerrar citando una frase del Che Guevara,que no se si vendrá del todo al caso,pero me gusta: "el presente es de lucha,el futuro es nuestro"

lunes, 12 de julio de 2010

Oscuridades

Cuando era chico me daba miedo dormir con la luz apagada.No podría especificar bien miedo a qué;calculo que ya tenía en claro que el cuco no existía,pero,a diferencia de papa noel o los reyes,no había mutado en papá o mamá.Ojo que cuando digo "chico" es un adjetivo un tanto mentiroso,porque el trauma no terminó con la transición jardín/primaria como sí varias otras cosas,sino que se extendió un par de años más,y,de hecho,sirvió para ir forjando una de las amistades que me acompañan hasta hoy,cuando en algún campamento de 5to grado hice que 5 desafortunados compañeros padecieran mi fobia soportando toda una noche con la luz prendida(a pesar de que me tocó una de las camas marineras de abajo).Pero decía que desde chico me acompañó y marcó esa aversión a la oscuridad,que,si bien nunca me dediqué a interpretar cabalmente,dejó alguna huella.
Lo paradójico es que,una vez superado el trauma,el impulso fue inmediatamente antagónico,ocasionando que ahora necesite disponer de la más abosluta oscuridad para conciliar el sueño.Creo que si tuviera que buscar alguna enseñanza sería algo así como que de chico la inocencia de la edad me llevaba a buscar la absoluta nitidez,en virtud de que a esa edad el alma es de por sí muy pura y clara,mientras que con el correr de los años y el devenir de los sucesos casi inconscientemente uno va aceptando dosis cada vez más progresivas pero perdurables de especulación,manipulación,resentimiento,envilecimiento,corrupción(y hablo de las cosas cotidianas,no de las grandes "gestas",por así decirlo)que trocan aquella claridad inicial en esta oscuridad madura.Y paulatinamente se va acostumbrando el alma a vestir esas ropas oscuras,y se va convenciendo de que le quedan mejor,porque pasa más desapercibida en el carnaval de almas cotidiano.
Desde luego que siempre quedan vestigios,quizá impregnados de nostalgia,de aquella época de buscar que todo,inclusive la inaplacable noche,transcurra dentro de los márgenes de la luz que todo disipa.Y no es motivo de orgullo la actual preferencia por el apagón,sino todo lo contrario,y es quizá este texto una expresión de esa búsqueda interna de generar ese anhelo consciente también de que el apego a lo oscuro puede encubrir un temor a ver las cosas otra vez a la diáfana luz,por temor de que ese nene se asuste,de que ciertas cosas de este hombre lo decepcionen;pero asumiendo,asimimso un irrenunciable esfuerzo de ganarle cada noche un centímetro más al cerco de la penumbra,porque es bien claro que no está muerto quien pelea,y si la luz en la madrugada se va derrotada,cada mañana vuelve a dar pelea,victoriosa,y es un placer que no se resigne,y un deber acompañarla.También porque me gusta sentir que,del otro lado del espejo,ese nene me mira sonriendo,y no se siente extraño ni defraudado en lo que le va tocando en suerte.

domingo, 4 de julio de 2010

Busqueda

A riesgo de que sea monotemático,y con ello se convierta en aburrido,lo que me viene a la cabeza tiende a ahondar la situación referente al relato anterior.No ya girando en torno a los pósters,aunque quizá indirectamente se sientan aludidos.
El punto es que viendo esa pared vacía,despintada,con las huellas de los papeles que ya no están,me di cuenta que a su vez,como junto con los afiches había algunos cuadros(en realidad observando esto me di cuenta de que eran más de los que pensaba),al retirarlos,quedaron colgando en la pared,supongo que por mi pereza de sacarlos más que por un designio del destino,varios clavos.Quizá la metáfora sea muy burda,pero observándolos se me vino la idea de que representan esas circunferencias metálicas.Calculo que la imagen es bastante poderosa,y se la puede abordar desde múltiples costados,y todos ellos serán igualmente valederos,como así también eficaces serán los resultados de tal exposición.Yo creo que preferí quedarme en la más simple,esto es observar puntualmente esos clavos solitarios en una pared,en la cual hasta antes de ayer practicamente ellos tenian una función,ellos sostenían algo,que,sin su presencia,no podría haber perdurado allí,eran un instrumento clave,desde su lugar y desde su función.
Ahora,viéndolos detenidamente,ya sin sostener nada pero igualmente ahí,me enfrento a una dualidad.Por un lado,observarlos ya sin cumplir ninguna funcion práctica me da la tentación de sacarlos,de arrancarlos de ahí y mandarlos a descansar a una bolsa,después de todo,no están vencidos,van a poder seguir cumpliendo su función.Ninguno de ellos están doblados,y a pesar de los años pueden seguir bancando como siempre.No obstante ello,su imagen es como la de un pueblo abandonado,desolado,de esos pueblitos del interior de la provincia que alguna vez han tenido gravitación alrededor de una fábrica o similar,que una vez cerrada dejó al pueblo sin pueblo.
La otra imagen que viene,y genera la antinomia con la anterior,es la de a pesar de sus soledad permanecer ahí,firmes a pesar de la adversidad y el abandono,y el despojo.El saber mantenerse,la firmeza en la convicción de que su lugar es ese,y de que luego de tanto tiempo de estar allí,su lugar ya no es una bolsa de vuelta,sino que su pertenencia está arraigada a esa pared,por más que el objeto que los haya hecho estar ahí ya no esté,y quizá estén ahora buscando redefinir su ubicación,replantearse el hecho mismo del rol que cumplen,y esa búsqueda,ese intenso peregrinar permaneciendo en el lugar sea una posible clave,esto es el buscar y volver a buscar pero sin perder de foco el centro de ubicación que es su lugar,y la base desde la cual buscar el horizonte a seguir.
Pero,claro,después de todo,estoy hablando solamente de clavos,y,al final de cuentas,los clavos les interesan nada más a los ferreteros,y toda esa dualidad se podría ir al tacho con que solamente agarré una pinza y los mande a dormir el largo sueño de la bolsa transparente,es decir,son clavos,no tienen sentimientos ni nada por el estilo.Pero yo los miro,y se que ellos me piden que al menos por ahora no los saque,y ellos saben que por lo menos por ahora,no lo voy a hacer,y los dos dormimos tranquilos.

viernes, 25 de junio de 2010

Momentos

En algún momento de la vida,todo ser humano debe tener algo así como esos momentos trascendentales que definen su condición de pertenencia al género;esto vendría a ser,esos momentos en los cuales uno verdaderamente siente que reafirma su condición de hombre o de mujer,o de aquello que uno elija ser.
Esos momentos suelen ser gratamente apreciados en el mismo momento que pasan,y esta debe ser una particularidad que los distingue.Son pocos los momentos en los que se tiene plena conciencia de estar ante actos trascendentales o fundacionales de la propia existencia,es mucho más fácil ver cuando tienen lugar sucesos importantes en la vida de una sociedad,o incluso en las vidas de los otros individualmente,pero los momentos que a uno le marcan mojones en el existir son mucho más sutiles,imperceptibles.En cambio,los momentos a los que me refiero,son totalmente concretos y perfectamente reconocibles ante su misma aparición;aquellos momentos en los que se tiene conciencia de que uno "se hace hombre".
Luego de todo este prólogo,creo que me sería mucho más funcional narrar que ese momento en mi vida fue la primera vez,o alguna demostración poderosa de valor,coraje,un momento donde uno enfrenta al peligro cara a cara,o,aunque sea,ve al diablo en calzoncillos.Pero no,no tengo la fortuna de contar con uno de esos momentos en el haber,así que la narración no va a ser lo que prometió,pero ello igualmente me parece digno,ya que al menos generó expectativa.
El momento en el que siento que me hice hombre no tiene nada que ver con esas situaciones,tiene mucho menos heroismo.Desde luego,es mucho más heroico y digno de ser contado salvarle la vida a alguien que...un tipo haciendo limpieza de su cuarto;pero lo que tengo es el momento en el cual yo sentí eso que describía antes,o al menos uno de esos momentos,y es cuando saqué todos los posters y cuadros de mi pieza.Puede que sea un tanto insuficiente,pero es lo que tengo.
El primero de esos posters llegó a la pared del cuarto en el 94,hasta ese momento la blanca pared sólo era adornada por un par de cuadros bien noventosos,con las tortugas ninja o alguna pintura hecha por una ex novia de mi hermano que creía tener buena mano para la pintura(no es que yo tenga entidad para decir si la tenía o no,sólo que no me caía bien),y como suele pasar,detrás del primero se desató una catarata que incluyó además de formaciones gloriosas de equipos de River,fotos de los Bulls de Jordan,jugadores de fútbol internacional,alguna que otra bella señorita,una foto de Benedetti,y el afiche con todos los personajes de Los Simpsons,entre otros.En su momento,allá por el 97,cuando ya tenía bastantes colgados,me hicieron gozar de cierta envidia entre los compañeros de colegio,porque en ese momento era casi transgreso tener posters en la pared(cosa que hoy de transgreso no tiene nada en absoluto),así que podría decirse que les agradecí durante mucho tiempo ese status que me concedieron,y la verdad es que fuimos muy felices durante mucho tiempo,a lo largo de los casi 16 años que compartimos,con algunos fueron menos pero redondeo para arriba.
Y no es que hayamos dejado de llevarnos bien,eh,o que se haya acabado la magia,o la pasión,y de pronto hubiera tenido lugar una ruptura definitiva.No,nada de eso.Yo les sigo teniendo el mismo cariño,o quizá más,que cuando por primera vez les puse esa cinta scotch en sus puntas,que con los años perdió la transparencia por la tierra,y les busqué lugar en esa pared,en ese pedazo de tierra que me definía.Y se plenamente que ellos también a mí;me lo demostraron con su gran fidelidad en estos años,sabiendo ocupar plenamente el lugar de testigos de grandes éxitos,alguna que otra módica proeza,varios fracasos,incontables decepciones,infundadas esperanzas,rabias mezcladas con pensamientos hasta altas horas,angustias de los amigos por las primeras decepciones amorosas,confesiones de diversas índoles,noches interminables matizadas por la pizza y con la compañía de videojuegos en las postrimerías de la secundaria,de eso que se llama "ser grande",y que,gracias a ellos también,siempre sentí que jugaba de local,por más que los primeros 5 años con su presencia,la pieza era sólo 50% mía.En todos esos pasos,en todos esos momentos,estos compañeros estaban ahí,bancando veranos de ventiladores que movían esas puntas que pedían renovación de pegamento,o inviernos que pegados a la pared son inclusive mucho más fríos que afuera.Y pasó el secundario también,y vinieron momentos tristísimos,hondamente tristes,y llantos largos,duros,de esos que quedan,y volvieron los amigos a estar en esa pieza para hacer saber que siempre iban a estar cuando la circunstancia les haga ponerse esa capa que es sólo de ellos y capear la situación,que parece una redundancia pero nunca lo es.Y 4 años después,con esa pérdida que no cesa,nunca cesan los dolores pero sin embargo todo el mundo aprende a cargar con ellos porque se sabe que la vida no para,ni siquiera para tomar un poco de aire,porque pase lo que pase la rueda sigue,y quizá viene mejor o quizá...bueno,quizá.
Y decía que 4 años después,cuando mi pieza de vuelta no es sólo mía,sino sólo 50%,y esta vez por elección propia,un día nos miramos,ellos y yo,un sábado fresco a la mañana estabamos juntos en el cuarto,y sin decirnos nada,entendimos que era el momento de que ellos tuvieran ese merecido descanso.De que no tuvieran que acumular más tierra sobre sus lomos y descansaran,y ahí,con ese dolor que nos anudaba adentro,uno a uno los fui sacando.Prefiero no entrar demasiado en consideraciones sobre el momento en sí,porque también sería injusto adjudicarle mayor importancia a algunos que a otros.Sí me voy a detener en que el momento llegó porque cuando ellos llegaron ahí,en gran parte me ayudaron a definir,o a saber quién era.De alguna extraña manera,en cada momento malo,esas 4 paredes me recordaban con esas imágenes,por iluso que sea,quien era yo,y me daban fuerza a cada momento.Y esa mañana de sábado,entendí que ya no podía seguir pidiéndoles que me definieran,porque ahora la definición la tengo que marcar yo,en el afuera,ahora que hace tiempo juego en el equipo de "los grandes",y nada que ver con la verguenza ni nada que se le parezca.
Lo tomo apenas como darles un descanso,pero,tanto ellos como yo,nos despedimos con la secreta pero compartida esperanza de que,algún día,dentro de algunos años,cuando ese cuarto ya no sea mío pero sí de otros míos,al entrar una mañana,me sorprenda de repente cuando por la puerta entreabierta,veo unas piernitas en puntas de pie,sosteniendo una hoja de diario mientras con las yemas de los dedos,busca que las puntas,queden bien bien pegadas a la pared.

lunes, 14 de junio de 2010

Brazos en alto

Abandonar suele ser la opción más simple.Se que los expertos en abandonos me dirán que no,que en realidad es una trama mucho más sutil y compleja la que lleva a una deserción,que la minúscula y módica decisión cotidiana de seguir remontando el barrilete contra viento y marea(si es que la marea afecta a los barriletes).Sin embargo,yo no les creo.Para mí sigue siendo la opción más fácil soltar los hilos,dejar que el barrilete se pierda en una nube y no verlo más;dejar que siga su camino sin importarnos si sufre,si sigue,si se quiebra,si su final es la rama de un árbol,que bajo nuestro esfuerzo jamás hubiera conocido.Si,sin duda sigo creyendo que abandonar es más facil que nada,como dice Andrés en aquel tema.
Es más facil porque es desligarse,sea esto de una persona,de una causa,de un ideal,de una carga,es dejarlo que se lo lleve (quien?el viento?el agua?Dios?) y no verlo más,aquella vieja reducción de que si no lo veo,si no lo siento,no está,no existe más.Y eso también es una mentira,porque por más que uno se tape los ojos,el sol sigue estando arriba,y lo mismo ocurre con aquellas causas que abandonamos,y que van quedando en el haber de nuestro balance;tarde o temprano llega el momento de conciliar lo que hicimos con lo que dejamos de hacer,y la mayoría de las veces la diferencia de ese ajuste se mide en dolor,esa molesta sensación de que si el tiempo volviera atrás(y no vuelve,tiene esa molesta manía de no volver,no tiene marcha atrás,siempre sigue para adelante,sea por vos,por mí o por aquel)no haríamos lo mismo que hicimos,ay,y es tan molesta esa sensación,ese pesar,esa deuda interna.
Por eso,a los justificadores de decepciones,les pido un favor:vayanse!pudranse,déjense de joder por un tiempo bien largo,un tiempo infinito si?un tiempo al menos,hasta que los que siempre luchamos por no bajar los brazos lleguemos a la estación en la cual el tren terminaba el viaje,y el guarda grite terminal,y nos bajemos con una sonrisa ancha,grandota,esa del deber cumplido;lleno de equivocaciones,quizá,pero cumplido al fin,y salgamos por el playón buscando nuevos desafíos,quizá sin una moneda en el bolsillo,pero...eso,qué importa??si,al final de cuentas,pase lo que pase,mañana...mañana siempre es martes.

jueves, 13 de mayo de 2010

Elogio de una señora

Es rara la nostalgia.Pucha si es rara,o al menos será que sólo me pasa a mí,pero esta señora resulta ser bastante peculiar.Porque en general de alguien con sus características uno espera la visita en momentos en los cuales invade la tristeza,la angustia,la desasón,o una combinación de todas ellas,más alguna otra que me estaré olvidando,y conforman casi una orgía de sentimientos que lejos están de asemejarse a la placentera sensación que normalmente se asocia a ese concepto.En mi caso creo que más que una visitante ocasional,es una compañera de ruta,porque sin importar el momento,el contexto,la situación peculiar,siempre camina al lado,bordeando la vereda;no es necesario que se trate de un momento triste o de pérdida para que aparezca,aunque es cierto que se refuerza su presencia en momentos o lugares compartidos,en recuerdos o añoranzas,pero no es condición sine qua non para su acontecer.Por definición creo que ella no se me despega,y yo tampoco hago un esfuerzo superlativo para que me abandone,poruqe lejos de ser un peso,es una compañía casi dulce(que rara esa palabra para definir la melancolía),porque considero que no puedo dejar de extrañar esos otros momentos,como quizá también la persona que fui en esos momentos,momentos que para bien o mal no vuelven,aunque los malos con el tiempo pierden esa intensidad dolorosa que en el momento parece insuperable.Decía que no puedo dejar de extrañarlos y extrañarme,y tampoco quisiera hacerlo;aunque a veces el pasado parece una mochila dificil,me gusta cargar con esa mochila,y no importa si es pesada,es la mía.Y creo que si me genera esa sensación dulce esta señora de la que hablaba al comienzo,eso se explica también porque ella viene con una convicción en la mano,y es casi un orgullo,y sería algo así como la alegría de saber que(y esto se que lo robo de alguna película o libro,pero no se bien de cual)si pudiera volver exactamente a cada momento,volvería a hacer lo mismo,aún sabiendo las equivocaciones que pudo acarrear,o los dolores,o los traspiés.No se bien que parámetros pueden definir la alegría,pero sin dudas ese es uno de los más importantes para mí.No por soberbia,o porque las decisiones no conlleven consigo una autocrítica o arrepentimiento,sino porque en parte será por la tozudez,pero más que ello creo que obedece al hecho de sentir que soy fiel a mí mismo.No considero esto una virtud,es más,es muy posible que por el contrario sea un gran defecto,pero a mí me produce una gran satisfacción,no por rendir cuentas a alguien,sino conmigo mismo,que en definitiva soy el primer acreedor en la cola para cobrar las deudas.
Puede ser por estas razones que me gusta que la nostalgia sea mi compañera,también podría buscar otras razones,hay varias y variadas,pero no deja de extrañarme esa complacencia que me produce su compañía(me extraño de ella como me extraño a mí o a los momentos en que ya no estoy).En cualquier instante,en cualquier paisaje siempre encuentra el modo de abordarme,de preguntarse y contestarme,de llevarme en un viaje relámpago a alguno de esos momentos,y si bien quedaría más romántico decir que esos interludios me brindan poderosas respuestas a las encrucijadas del presente,la realidad es que no,y que la mayoría de ellos sólo me proporcionan esa alegría fugaz de haber sido,de haber estado,de haber hablado,abrazado,sentido;pero al volver no cambio la nostalgia por la tristeza.Si bien es cierto que son recuerdos lindos,que no quisiera olvidar no que el tiempo manche ni se lleve personas ni instantes o lugares,indudablemente me quedo con el presente que es posibilidad,e incluso este mismo presente que en un rato puede ser nostalgia de este instante,de estar escribiendo eso,y que esa sensación como de tango lo invada todo.A pesar de que a veces se indique que todo tiempo pasado fue mejor,o de que lo que se fue y no volverá está siempre teñido de un halo épico,quizá no tanto porque haya sido verdaderamente mejor,sino porque uno era el que estaba mejor,mi elección sigue siendo el presente,este presente que no será el perfecto,porque nada lo es,pero creo que es lo mejor que tengo,lo más lindo de vivir,y porque es esa hoja en blanco que da la posibilidad de seguir escribiendo,de elegir las vocales,las consonantes,los puntos,las comas,los signos,los espacios,que a veces da la posibilidad de borrar,otras de tachar,y otras de seguir adelante para tratar de corregir lo hecho en párrafos subsiguientes.En tiempo en los cuales la angustia suele predominar en derredor junto con la incertidumbre,elegiría como combinación que el partido lo gane la nostalgia más tierna,la que conduce a la valoración de las cosas en su justa medida,sin dudas prefiero que ella sea la que le gane el partido a las otras,porque esa señora se lleva mucho mejor,por lo menos en mi caso,con la alegría,con la emoción,con las sensaciones que son paradigmas de lo mejor que nos puede tocar,y las otras sólo sirven para potenciar la desazón.Quizá sea muy idealista,quizá sea muy iluso también,pero creo que a veces también hay que militar en causas como la esperanza,la ilusión,el idealismo,en esas causas que parece que están por los últimos puestos,pero que de a poco tienen que ser las que vayan ganando la partida,de a poco,muy sutilmente pero también sin pausa.Con el entusiasmo revolucionario que en estos tiempo sólo tienen las pequeñas causas,ya sin querer generar grandes eventos,sino cambiando el día a día,que es el de uno y el del entorno también.En mi caso esa militancia,siempre va a llevar implícita una gran cuota de nostalgia,pero de esa que dibuja una sonrisa y sólo uno entiende porque en este momento sonríe sin que parezca haber motivos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Entrenamientos

Tener algo para decir siempre es importante.Tan importante como tener algo para escuchar,o tocar de oído como dicen los mayores;aunque creo que la mayoría de las veces lo que busco es que sea el otro quién tenga algo para escuchar,verbigracia la verdad con la cual estoy dispuesto a esclarecerlo,y así,en esa constante guerra dialéctica es donde se desenvuelven los tópicos más interesantes,aunque muchas veces se nos pasen de largo,precisamente por esta tendencia a que cada vez más la conversación se nos transforme en un arte de convencimiento,es decir de intentar convencer al otro de que yo tengo razón y él no,pero a este módico precio se puede subir a la carroza de la verdad.
A la vez,como cada vez los medios virtuales van ocupando más y más espacios en nuestra vida(de hecho,este es un soporte de esa índole,y si no existiera,quizá tampoco esto estaría siendo leído),los códigos de estos medios son los que van ocupando un lugar preponderante,y nos acostumbramos entonces a hablar superponiéndonos con el otro,no esperar a que termine una opinión para empezar la otra,y abrir todas las tranqueras de nuestra continencia verbal,para que ninguna palabra quede encerrada cuando bien podría estar interrumpiendo el discurso de otro.Naturalmente que esto no sólo pasa en caso de una conversación formal,creo que es algo plenamente verificable en cada una de las facetas en las cuales interactuemos con los demás.Es entonces donde el tener algo para decir se impone,donde se genera esa confrontación en la cual la opinión contraria a la mía es un arma de destrucción masiva,que a la vez que genera un temor impresionante,también ocasiona una irresistible tentación de combate.
Ante todo esto,creo que se torna imprescindible entrenar el músculo de escuchar,cosa por demás dificil,al menos para mí demasidado.Entrenarlo despacio,para que no se tense tanto que luego necesite una prolongada rehabilitación,pero a la vez constantemente,de manera que no se atrofie y ya no se pueda escuchar nada que sea distinto a la propia verdad.Si bien es cierto que en realidad cada discusión puede tornarse vana,teniendo en cuenta que en muy pocas ocasiones producen un efectivo cambio de opiniones entre los interlocutores que haga que abandonen los preconceptos con los que iniciaron,por los del otro,viene siendo un entrenamiento que vale la pena.Tanto para buscar lo que el otro puede ofrecer en una simple charla,como para aprender a parar y respetar el espacio del próximo,especialmente del que no piensa lo mismo.

viernes, 23 de abril de 2010

Fraseología

Una de las cosas que me gustaría ser en la vida,es una de esas personas de las cuales alguien alguna vez cita una frase al principio de un libro(entre comillas la frase,claro está).Veamos,uno de los problemas con los cuales cuento es que primero,por el momento,no tengo una gran frase brillante en el haber,lo cual ya de por si es una dificultad bastante probada.Por otro lado,tampoco tengo demasiada gente que me conozca y esté en proceso de escribir un libro,con lo cual ya serían dos escollos bastante insalvables.
Sobre la primera,podría interpretar que cada cosa que escribo es de alguna manera una búsqueda en ese sentido,un comunicar algo buscando alguna forma de permanencia,de legado,un dejar huella a través de la palabra,aunque por ahora me siga pareciendo un privilegio reservado para unos pocos elegidos,es decir,para aquellos que sí logran o lograron perdurar en mí a través de esa poderosa herramienta que es la palabra,tan indestructible como interpretable,tan perfectible como hermosa.O sea que incluso estas palabras que voy emparchando entre sí como un costurero podrían encerrar en su entraña textual alguna expresión digna de pasar a la posteridad(aunque por ahora parece que todavía no,quizá esto sea un poco más dificil de lo que parecía cuando empecé a intentar).Sobre la segunda en cambio,primero tendría que tratar de tener amigos escritores,cosa por demás dificil cuando uno no está en el rubro activamente,ni tiene conocidos que tengan conocidos que;o convencer a los amigos ya existentes a que perfeccionen su conducta de modo de inlcinarse hacia el lado de las letras.
Bueno,sea como fuere lo importante es que por el momento ni tengo la frase ni los conocidos,y tampoco estoy seguro de que vaya a surgir.Es más,a veces me pregunto si este medio llegará a cumplir con su nombre y cometido inicial de ser parte de la solución sino para alguien al menos para mí,y tampoco allí encuentro demasiadas certezas,no obstante lo cual voy a seguir en el intento.Quizá pasa por casualidad,quizá Borges no esperaba escribir "nadie rebaje a lágrima o reproche..." ni Brecht estaba pensando estrictamente en conjugar "primero vinieron por los hemofílicos,pero no me importó....",puede ser que simplemente les haya venido,que sea fruto de la genialidad,no se.En todo caso,sea por genio o por entrenamiento,voy a seguir emprendiendo la búsqueda,quizá en algún punto del entrenamiento de las letras aparezca la gran frase que condense,o quizá la opción dos es que no haya tal brillo,pero igaul haya cita,o ninguna de las anteriormente mencionadas.En cualquiera de los casos,si,como escuché alguna vez,la vida es esas cosas que te pasan cuando estás pensando en otra cosa,por si acaso me voy a poner a pensar...

domingo, 11 de abril de 2010

Simulacros

Aunque quizá muchas veces me pregunto si la vida no es en sí misma un simulacro,una puesta en escena.Desde luego que hay momentos que no,que son sentidos,queridos,recordados.Pero creo también que malgasto el tiempo en ser otros,en usar un vestuario de acuerdo a quién soy para los otros,obviamente conforme a cuánto me importe su otredad.
Decía entonces que es un planteo,o replanteo justificado me parece,el de analizar al menos como representar esos personajes que me tocanen esa miss en scéne.Una de las alternativas es la resignación,otra es la rebeldía,pero tampoco se con certeza cuánta es la proporción que me toca,considerando que exista algo así como un total universal de rebeldía,una torta dividida en varias partes,pero sin dulce de leche.
En ese caso quedaría la tercera posición,que vendría a ser una combinación de las anteriores,esto es:representar esos roles con la mejor disposición, y guardar módicas reservas de estoica alegría,a fin de poder regocijarse en ellas cuando sea conveniente,porque,si como sostengo,gran parte de la vida es un simulacro,nunca se sabe cuando puede sonar la alarma de verdad,cuando el despertador interno marcará que ahora si,que esta es de verdad,que se acabaron los ensayos,y entonces es el momento de hacer lo mejor que se pueda,porque,más alla de elegir entre las alguna de las tres,cuando el juego es en serio y se va por un pleno,no soy yo quien define las opciones,sino ellas a mí.