Abandonar suele ser la opción más simple.Se que los expertos en abandonos me dirán que no,que en realidad es una trama mucho más sutil y compleja la que lleva a una deserción,que la minúscula y módica decisión cotidiana de seguir remontando el barrilete contra viento y marea(si es que la marea afecta a los barriletes).Sin embargo,yo no les creo.Para mí sigue siendo la opción más fácil soltar los hilos,dejar que el barrilete se pierda en una nube y no verlo más;dejar que siga su camino sin importarnos si sufre,si sigue,si se quiebra,si su final es la rama de un árbol,que bajo nuestro esfuerzo jamás hubiera conocido.Si,sin duda sigo creyendo que abandonar es más facil que nada,como dice Andrés en aquel tema.
Es más facil porque es desligarse,sea esto de una persona,de una causa,de un ideal,de una carga,es dejarlo que se lo lleve (quien?el viento?el agua?Dios?) y no verlo más,aquella vieja reducción de que si no lo veo,si no lo siento,no está,no existe más.Y eso también es una mentira,porque por más que uno se tape los ojos,el sol sigue estando arriba,y lo mismo ocurre con aquellas causas que abandonamos,y que van quedando en el haber de nuestro balance;tarde o temprano llega el momento de conciliar lo que hicimos con lo que dejamos de hacer,y la mayoría de las veces la diferencia de ese ajuste se mide en dolor,esa molesta sensación de que si el tiempo volviera atrás(y no vuelve,tiene esa molesta manía de no volver,no tiene marcha atrás,siempre sigue para adelante,sea por vos,por mí o por aquel)no haríamos lo mismo que hicimos,ay,y es tan molesta esa sensación,ese pesar,esa deuda interna.
Por eso,a los justificadores de decepciones,les pido un favor:vayanse!pudranse,déjense de joder por un tiempo bien largo,un tiempo infinito si?un tiempo al menos,hasta que los que siempre luchamos por no bajar los brazos lleguemos a la estación en la cual el tren terminaba el viaje,y el guarda grite terminal,y nos bajemos con una sonrisa ancha,grandota,esa del deber cumplido;lleno de equivocaciones,quizá,pero cumplido al fin,y salgamos por el playón buscando nuevos desafíos,quizá sin una moneda en el bolsillo,pero...eso,qué importa??si,al final de cuentas,pase lo que pase,mañana...mañana siempre es martes.
lunes, 14 de junio de 2010
jueves, 13 de mayo de 2010
Elogio de una señora
Es rara la nostalgia.Pucha si es rara,o al menos será que sólo me pasa a mí,pero esta señora resulta ser bastante peculiar.Porque en general de alguien con sus características uno espera la visita en momentos en los cuales invade la tristeza,la angustia,la desasón,o una combinación de todas ellas,más alguna otra que me estaré olvidando,y conforman casi una orgía de sentimientos que lejos están de asemejarse a la placentera sensación que normalmente se asocia a ese concepto.En mi caso creo que más que una visitante ocasional,es una compañera de ruta,porque sin importar el momento,el contexto,la situación peculiar,siempre camina al lado,bordeando la vereda;no es necesario que se trate de un momento triste o de pérdida para que aparezca,aunque es cierto que se refuerza su presencia en momentos o lugares compartidos,en recuerdos o añoranzas,pero no es condición sine qua non para su acontecer.Por definición creo que ella no se me despega,y yo tampoco hago un esfuerzo superlativo para que me abandone,poruqe lejos de ser un peso,es una compañía casi dulce(que rara esa palabra para definir la melancolía),porque considero que no puedo dejar de extrañar esos otros momentos,como quizá también la persona que fui en esos momentos,momentos que para bien o mal no vuelven,aunque los malos con el tiempo pierden esa intensidad dolorosa que en el momento parece insuperable.Decía que no puedo dejar de extrañarlos y extrañarme,y tampoco quisiera hacerlo;aunque a veces el pasado parece una mochila dificil,me gusta cargar con esa mochila,y no importa si es pesada,es la mía.Y creo que si me genera esa sensación dulce esta señora de la que hablaba al comienzo,eso se explica también porque ella viene con una convicción en la mano,y es casi un orgullo,y sería algo así como la alegría de saber que(y esto se que lo robo de alguna película o libro,pero no se bien de cual)si pudiera volver exactamente a cada momento,volvería a hacer lo mismo,aún sabiendo las equivocaciones que pudo acarrear,o los dolores,o los traspiés.No se bien que parámetros pueden definir la alegría,pero sin dudas ese es uno de los más importantes para mí.No por soberbia,o porque las decisiones no conlleven consigo una autocrítica o arrepentimiento,sino porque en parte será por la tozudez,pero más que ello creo que obedece al hecho de sentir que soy fiel a mí mismo.No considero esto una virtud,es más,es muy posible que por el contrario sea un gran defecto,pero a mí me produce una gran satisfacción,no por rendir cuentas a alguien,sino conmigo mismo,que en definitiva soy el primer acreedor en la cola para cobrar las deudas.
Puede ser por estas razones que me gusta que la nostalgia sea mi compañera,también podría buscar otras razones,hay varias y variadas,pero no deja de extrañarme esa complacencia que me produce su compañía(me extraño de ella como me extraño a mí o a los momentos en que ya no estoy).En cualquier instante,en cualquier paisaje siempre encuentra el modo de abordarme,de preguntarse y contestarme,de llevarme en un viaje relámpago a alguno de esos momentos,y si bien quedaría más romántico decir que esos interludios me brindan poderosas respuestas a las encrucijadas del presente,la realidad es que no,y que la mayoría de ellos sólo me proporcionan esa alegría fugaz de haber sido,de haber estado,de haber hablado,abrazado,sentido;pero al volver no cambio la nostalgia por la tristeza.Si bien es cierto que son recuerdos lindos,que no quisiera olvidar no que el tiempo manche ni se lleve personas ni instantes o lugares,indudablemente me quedo con el presente que es posibilidad,e incluso este mismo presente que en un rato puede ser nostalgia de este instante,de estar escribiendo eso,y que esa sensación como de tango lo invada todo.A pesar de que a veces se indique que todo tiempo pasado fue mejor,o de que lo que se fue y no volverá está siempre teñido de un halo épico,quizá no tanto porque haya sido verdaderamente mejor,sino porque uno era el que estaba mejor,mi elección sigue siendo el presente,este presente que no será el perfecto,porque nada lo es,pero creo que es lo mejor que tengo,lo más lindo de vivir,y porque es esa hoja en blanco que da la posibilidad de seguir escribiendo,de elegir las vocales,las consonantes,los puntos,las comas,los signos,los espacios,que a veces da la posibilidad de borrar,otras de tachar,y otras de seguir adelante para tratar de corregir lo hecho en párrafos subsiguientes.En tiempo en los cuales la angustia suele predominar en derredor junto con la incertidumbre,elegiría como combinación que el partido lo gane la nostalgia más tierna,la que conduce a la valoración de las cosas en su justa medida,sin dudas prefiero que ella sea la que le gane el partido a las otras,porque esa señora se lleva mucho mejor,por lo menos en mi caso,con la alegría,con la emoción,con las sensaciones que son paradigmas de lo mejor que nos puede tocar,y las otras sólo sirven para potenciar la desazón.Quizá sea muy idealista,quizá sea muy iluso también,pero creo que a veces también hay que militar en causas como la esperanza,la ilusión,el idealismo,en esas causas que parece que están por los últimos puestos,pero que de a poco tienen que ser las que vayan ganando la partida,de a poco,muy sutilmente pero también sin pausa.Con el entusiasmo revolucionario que en estos tiempo sólo tienen las pequeñas causas,ya sin querer generar grandes eventos,sino cambiando el día a día,que es el de uno y el del entorno también.En mi caso esa militancia,siempre va a llevar implícita una gran cuota de nostalgia,pero de esa que dibuja una sonrisa y sólo uno entiende porque en este momento sonríe sin que parezca haber motivos.
Puede ser por estas razones que me gusta que la nostalgia sea mi compañera,también podría buscar otras razones,hay varias y variadas,pero no deja de extrañarme esa complacencia que me produce su compañía(me extraño de ella como me extraño a mí o a los momentos en que ya no estoy).En cualquier instante,en cualquier paisaje siempre encuentra el modo de abordarme,de preguntarse y contestarme,de llevarme en un viaje relámpago a alguno de esos momentos,y si bien quedaría más romántico decir que esos interludios me brindan poderosas respuestas a las encrucijadas del presente,la realidad es que no,y que la mayoría de ellos sólo me proporcionan esa alegría fugaz de haber sido,de haber estado,de haber hablado,abrazado,sentido;pero al volver no cambio la nostalgia por la tristeza.Si bien es cierto que son recuerdos lindos,que no quisiera olvidar no que el tiempo manche ni se lleve personas ni instantes o lugares,indudablemente me quedo con el presente que es posibilidad,e incluso este mismo presente que en un rato puede ser nostalgia de este instante,de estar escribiendo eso,y que esa sensación como de tango lo invada todo.A pesar de que a veces se indique que todo tiempo pasado fue mejor,o de que lo que se fue y no volverá está siempre teñido de un halo épico,quizá no tanto porque haya sido verdaderamente mejor,sino porque uno era el que estaba mejor,mi elección sigue siendo el presente,este presente que no será el perfecto,porque nada lo es,pero creo que es lo mejor que tengo,lo más lindo de vivir,y porque es esa hoja en blanco que da la posibilidad de seguir escribiendo,de elegir las vocales,las consonantes,los puntos,las comas,los signos,los espacios,que a veces da la posibilidad de borrar,otras de tachar,y otras de seguir adelante para tratar de corregir lo hecho en párrafos subsiguientes.En tiempo en los cuales la angustia suele predominar en derredor junto con la incertidumbre,elegiría como combinación que el partido lo gane la nostalgia más tierna,la que conduce a la valoración de las cosas en su justa medida,sin dudas prefiero que ella sea la que le gane el partido a las otras,porque esa señora se lleva mucho mejor,por lo menos en mi caso,con la alegría,con la emoción,con las sensaciones que son paradigmas de lo mejor que nos puede tocar,y las otras sólo sirven para potenciar la desazón.Quizá sea muy idealista,quizá sea muy iluso también,pero creo que a veces también hay que militar en causas como la esperanza,la ilusión,el idealismo,en esas causas que parece que están por los últimos puestos,pero que de a poco tienen que ser las que vayan ganando la partida,de a poco,muy sutilmente pero también sin pausa.Con el entusiasmo revolucionario que en estos tiempo sólo tienen las pequeñas causas,ya sin querer generar grandes eventos,sino cambiando el día a día,que es el de uno y el del entorno también.En mi caso esa militancia,siempre va a llevar implícita una gran cuota de nostalgia,pero de esa que dibuja una sonrisa y sólo uno entiende porque en este momento sonríe sin que parezca haber motivos.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Entrenamientos
Tener algo para decir siempre es importante.Tan importante como tener algo para escuchar,o tocar de oído como dicen los mayores;aunque creo que la mayoría de las veces lo que busco es que sea el otro quién tenga algo para escuchar,verbigracia la verdad con la cual estoy dispuesto a esclarecerlo,y así,en esa constante guerra dialéctica es donde se desenvuelven los tópicos más interesantes,aunque muchas veces se nos pasen de largo,precisamente por esta tendencia a que cada vez más la conversación se nos transforme en un arte de convencimiento,es decir de intentar convencer al otro de que yo tengo razón y él no,pero a este módico precio se puede subir a la carroza de la verdad.
A la vez,como cada vez los medios virtuales van ocupando más y más espacios en nuestra vida(de hecho,este es un soporte de esa índole,y si no existiera,quizá tampoco esto estaría siendo leído),los códigos de estos medios son los que van ocupando un lugar preponderante,y nos acostumbramos entonces a hablar superponiéndonos con el otro,no esperar a que termine una opinión para empezar la otra,y abrir todas las tranqueras de nuestra continencia verbal,para que ninguna palabra quede encerrada cuando bien podría estar interrumpiendo el discurso de otro.Naturalmente que esto no sólo pasa en caso de una conversación formal,creo que es algo plenamente verificable en cada una de las facetas en las cuales interactuemos con los demás.Es entonces donde el tener algo para decir se impone,donde se genera esa confrontación en la cual la opinión contraria a la mía es un arma de destrucción masiva,que a la vez que genera un temor impresionante,también ocasiona una irresistible tentación de combate.
Ante todo esto,creo que se torna imprescindible entrenar el músculo de escuchar,cosa por demás dificil,al menos para mí demasidado.Entrenarlo despacio,para que no se tense tanto que luego necesite una prolongada rehabilitación,pero a la vez constantemente,de manera que no se atrofie y ya no se pueda escuchar nada que sea distinto a la propia verdad.Si bien es cierto que en realidad cada discusión puede tornarse vana,teniendo en cuenta que en muy pocas ocasiones producen un efectivo cambio de opiniones entre los interlocutores que haga que abandonen los preconceptos con los que iniciaron,por los del otro,viene siendo un entrenamiento que vale la pena.Tanto para buscar lo que el otro puede ofrecer en una simple charla,como para aprender a parar y respetar el espacio del próximo,especialmente del que no piensa lo mismo.
A la vez,como cada vez los medios virtuales van ocupando más y más espacios en nuestra vida(de hecho,este es un soporte de esa índole,y si no existiera,quizá tampoco esto estaría siendo leído),los códigos de estos medios son los que van ocupando un lugar preponderante,y nos acostumbramos entonces a hablar superponiéndonos con el otro,no esperar a que termine una opinión para empezar la otra,y abrir todas las tranqueras de nuestra continencia verbal,para que ninguna palabra quede encerrada cuando bien podría estar interrumpiendo el discurso de otro.Naturalmente que esto no sólo pasa en caso de una conversación formal,creo que es algo plenamente verificable en cada una de las facetas en las cuales interactuemos con los demás.Es entonces donde el tener algo para decir se impone,donde se genera esa confrontación en la cual la opinión contraria a la mía es un arma de destrucción masiva,que a la vez que genera un temor impresionante,también ocasiona una irresistible tentación de combate.
Ante todo esto,creo que se torna imprescindible entrenar el músculo de escuchar,cosa por demás dificil,al menos para mí demasidado.Entrenarlo despacio,para que no se tense tanto que luego necesite una prolongada rehabilitación,pero a la vez constantemente,de manera que no se atrofie y ya no se pueda escuchar nada que sea distinto a la propia verdad.Si bien es cierto que en realidad cada discusión puede tornarse vana,teniendo en cuenta que en muy pocas ocasiones producen un efectivo cambio de opiniones entre los interlocutores que haga que abandonen los preconceptos con los que iniciaron,por los del otro,viene siendo un entrenamiento que vale la pena.Tanto para buscar lo que el otro puede ofrecer en una simple charla,como para aprender a parar y respetar el espacio del próximo,especialmente del que no piensa lo mismo.
viernes, 23 de abril de 2010
Fraseología
Una de las cosas que me gustaría ser en la vida,es una de esas personas de las cuales alguien alguna vez cita una frase al principio de un libro(entre comillas la frase,claro está).Veamos,uno de los problemas con los cuales cuento es que primero,por el momento,no tengo una gran frase brillante en el haber,lo cual ya de por si es una dificultad bastante probada.Por otro lado,tampoco tengo demasiada gente que me conozca y esté en proceso de escribir un libro,con lo cual ya serían dos escollos bastante insalvables.
Sobre la primera,podría interpretar que cada cosa que escribo es de alguna manera una búsqueda en ese sentido,un comunicar algo buscando alguna forma de permanencia,de legado,un dejar huella a través de la palabra,aunque por ahora me siga pareciendo un privilegio reservado para unos pocos elegidos,es decir,para aquellos que sí logran o lograron perdurar en mí a través de esa poderosa herramienta que es la palabra,tan indestructible como interpretable,tan perfectible como hermosa.O sea que incluso estas palabras que voy emparchando entre sí como un costurero podrían encerrar en su entraña textual alguna expresión digna de pasar a la posteridad(aunque por ahora parece que todavía no,quizá esto sea un poco más dificil de lo que parecía cuando empecé a intentar).Sobre la segunda en cambio,primero tendría que tratar de tener amigos escritores,cosa por demás dificil cuando uno no está en el rubro activamente,ni tiene conocidos que tengan conocidos que;o convencer a los amigos ya existentes a que perfeccionen su conducta de modo de inlcinarse hacia el lado de las letras.
Bueno,sea como fuere lo importante es que por el momento ni tengo la frase ni los conocidos,y tampoco estoy seguro de que vaya a surgir.Es más,a veces me pregunto si este medio llegará a cumplir con su nombre y cometido inicial de ser parte de la solución sino para alguien al menos para mí,y tampoco allí encuentro demasiadas certezas,no obstante lo cual voy a seguir en el intento.Quizá pasa por casualidad,quizá Borges no esperaba escribir "nadie rebaje a lágrima o reproche..." ni Brecht estaba pensando estrictamente en conjugar "primero vinieron por los hemofílicos,pero no me importó....",puede ser que simplemente les haya venido,que sea fruto de la genialidad,no se.En todo caso,sea por genio o por entrenamiento,voy a seguir emprendiendo la búsqueda,quizá en algún punto del entrenamiento de las letras aparezca la gran frase que condense,o quizá la opción dos es que no haya tal brillo,pero igaul haya cita,o ninguna de las anteriormente mencionadas.En cualquiera de los casos,si,como escuché alguna vez,la vida es esas cosas que te pasan cuando estás pensando en otra cosa,por si acaso me voy a poner a pensar...
Sobre la primera,podría interpretar que cada cosa que escribo es de alguna manera una búsqueda en ese sentido,un comunicar algo buscando alguna forma de permanencia,de legado,un dejar huella a través de la palabra,aunque por ahora me siga pareciendo un privilegio reservado para unos pocos elegidos,es decir,para aquellos que sí logran o lograron perdurar en mí a través de esa poderosa herramienta que es la palabra,tan indestructible como interpretable,tan perfectible como hermosa.O sea que incluso estas palabras que voy emparchando entre sí como un costurero podrían encerrar en su entraña textual alguna expresión digna de pasar a la posteridad(aunque por ahora parece que todavía no,quizá esto sea un poco más dificil de lo que parecía cuando empecé a intentar).Sobre la segunda en cambio,primero tendría que tratar de tener amigos escritores,cosa por demás dificil cuando uno no está en el rubro activamente,ni tiene conocidos que tengan conocidos que;o convencer a los amigos ya existentes a que perfeccionen su conducta de modo de inlcinarse hacia el lado de las letras.
Bueno,sea como fuere lo importante es que por el momento ni tengo la frase ni los conocidos,y tampoco estoy seguro de que vaya a surgir.Es más,a veces me pregunto si este medio llegará a cumplir con su nombre y cometido inicial de ser parte de la solución sino para alguien al menos para mí,y tampoco allí encuentro demasiadas certezas,no obstante lo cual voy a seguir en el intento.Quizá pasa por casualidad,quizá Borges no esperaba escribir "nadie rebaje a lágrima o reproche..." ni Brecht estaba pensando estrictamente en conjugar "primero vinieron por los hemofílicos,pero no me importó....",puede ser que simplemente les haya venido,que sea fruto de la genialidad,no se.En todo caso,sea por genio o por entrenamiento,voy a seguir emprendiendo la búsqueda,quizá en algún punto del entrenamiento de las letras aparezca la gran frase que condense,o quizá la opción dos es que no haya tal brillo,pero igaul haya cita,o ninguna de las anteriormente mencionadas.En cualquiera de los casos,si,como escuché alguna vez,la vida es esas cosas que te pasan cuando estás pensando en otra cosa,por si acaso me voy a poner a pensar...
domingo, 11 de abril de 2010
Simulacros
Aunque quizá muchas veces me pregunto si la vida no es en sí misma un simulacro,una puesta en escena.Desde luego que hay momentos que no,que son sentidos,queridos,recordados.Pero creo también que malgasto el tiempo en ser otros,en usar un vestuario de acuerdo a quién soy para los otros,obviamente conforme a cuánto me importe su otredad.
Decía entonces que es un planteo,o replanteo justificado me parece,el de analizar al menos como representar esos personajes que me tocanen esa miss en scéne.Una de las alternativas es la resignación,otra es la rebeldía,pero tampoco se con certeza cuánta es la proporción que me toca,considerando que exista algo así como un total universal de rebeldía,una torta dividida en varias partes,pero sin dulce de leche.
En ese caso quedaría la tercera posición,que vendría a ser una combinación de las anteriores,esto es:representar esos roles con la mejor disposición, y guardar módicas reservas de estoica alegría,a fin de poder regocijarse en ellas cuando sea conveniente,porque,si como sostengo,gran parte de la vida es un simulacro,nunca se sabe cuando puede sonar la alarma de verdad,cuando el despertador interno marcará que ahora si,que esta es de verdad,que se acabaron los ensayos,y entonces es el momento de hacer lo mejor que se pueda,porque,más alla de elegir entre las alguna de las tres,cuando el juego es en serio y se va por un pleno,no soy yo quien define las opciones,sino ellas a mí.
Decía entonces que es un planteo,o replanteo justificado me parece,el de analizar al menos como representar esos personajes que me tocanen esa miss en scéne.Una de las alternativas es la resignación,otra es la rebeldía,pero tampoco se con certeza cuánta es la proporción que me toca,considerando que exista algo así como un total universal de rebeldía,una torta dividida en varias partes,pero sin dulce de leche.
En ese caso quedaría la tercera posición,que vendría a ser una combinación de las anteriores,esto es:representar esos roles con la mejor disposición, y guardar módicas reservas de estoica alegría,a fin de poder regocijarse en ellas cuando sea conveniente,porque,si como sostengo,gran parte de la vida es un simulacro,nunca se sabe cuando puede sonar la alarma de verdad,cuando el despertador interno marcará que ahora si,que esta es de verdad,que se acabaron los ensayos,y entonces es el momento de hacer lo mejor que se pueda,porque,más alla de elegir entre las alguna de las tres,cuando el juego es en serio y se va por un pleno,no soy yo quien define las opciones,sino ellas a mí.
viernes, 15 de enero de 2010
Ojos bien abiertos
Cambiar el mundo.Si,eso es...cambiar el mundo.Creo que todos los que respiramos,en algún momento entre una respiración y otra lo que queremos es eso,cambiar algo,romper un cierto status;no se si transgredir es la palabra apropiada,porque quizá la mayoría de los cambios que podamos provocar no transgreden el orden universal,sino que más bien son modestos cambios,cambiecitos,que provocamos en el micromundo que nos rodea,en esa gente que cuenta para uno,en esos ilustres desconocidos para el resto de la humanidad,pero que tienen la peculiaridad de ser piedras angulares en nuestro camino.
Desde luego que yo también lo quiero,también quiero cambiarlo,y en realidad me gustaría hacerlo mejor para todos,no sólo para mi mundo,pero a veces se debe asumir que los grandes cambios empiezan por lo pequeño,y nada más pequeño y a la vez más gigante que el mundo que construimos:el de los amigos,los afectos,los amores,los desamores,los olvidos,los recuerdos,las partidas,las llegadas,esa conjunción de hechos que hacen que día a día tenga sentido que el globo terráqueo repita sus movimientos de rotación y traslación,porque son los ejes en los cuales nosotros mismos rotamos y nos trasladamos.
Me pregunto de verdad verdad cómo sera eso.Cómo será esa sensación de marcar la vida de otros,muchos o pocos...porque en verdad quizá cambiar el mundo de los otros puede ser algo tan efímero que en una de esas pasa por al lado,o tan rápido como una estrella fugaz,y me asusta no darme cuenta.Porque puede ser que cambiar el mundo de los demás no sea salvarlos;puede ser que robarle una sonrisa a una persona en un día en que se quiera bajar del planeta sea cambiar su mundo.Puede que una mirada,un consejo,un abrazo,una sonrisa sea cambiar el mundo.Puede ocurrir también que existir sea cambiarle el todo a otro/s;en diversas formas puede ocurrir que se presente algo tan trillado como esto,y me parece que lo que cuenta es que pase.Tener esa sensación,ese fueguito adentro,esa especie de final de una película donde uno se va caminando hacia el horizonte con la sensación de deber cumplido y una sonrisa.
Mas allá de devaneos sesudos,la certeza que me acomete es que se puede...o al menos que levantarse todos los días tiene que ser un necesario intento,quizá mejor,quizá peor,de provocar un cambio,de llegar al final de ese día y hacer un mini balance,y,por mal que haya estado la jornada,encontrar al menos una razón que haya justificado desprenderse de las sábanas,y mirar al mundo a los ojos,y pagar la cuenta.
Ah,eso sí,los ojos los llevo bien abiertos,no vaya a ser cosa de que salve al mundo,y encima ni me de cuenta!!!!
Desde luego que yo también lo quiero,también quiero cambiarlo,y en realidad me gustaría hacerlo mejor para todos,no sólo para mi mundo,pero a veces se debe asumir que los grandes cambios empiezan por lo pequeño,y nada más pequeño y a la vez más gigante que el mundo que construimos:el de los amigos,los afectos,los amores,los desamores,los olvidos,los recuerdos,las partidas,las llegadas,esa conjunción de hechos que hacen que día a día tenga sentido que el globo terráqueo repita sus movimientos de rotación y traslación,porque son los ejes en los cuales nosotros mismos rotamos y nos trasladamos.
Me pregunto de verdad verdad cómo sera eso.Cómo será esa sensación de marcar la vida de otros,muchos o pocos...porque en verdad quizá cambiar el mundo de los otros puede ser algo tan efímero que en una de esas pasa por al lado,o tan rápido como una estrella fugaz,y me asusta no darme cuenta.Porque puede ser que cambiar el mundo de los demás no sea salvarlos;puede ser que robarle una sonrisa a una persona en un día en que se quiera bajar del planeta sea cambiar su mundo.Puede que una mirada,un consejo,un abrazo,una sonrisa sea cambiar el mundo.Puede ocurrir también que existir sea cambiarle el todo a otro/s;en diversas formas puede ocurrir que se presente algo tan trillado como esto,y me parece que lo que cuenta es que pase.Tener esa sensación,ese fueguito adentro,esa especie de final de una película donde uno se va caminando hacia el horizonte con la sensación de deber cumplido y una sonrisa.
Mas allá de devaneos sesudos,la certeza que me acomete es que se puede...o al menos que levantarse todos los días tiene que ser un necesario intento,quizá mejor,quizá peor,de provocar un cambio,de llegar al final de ese día y hacer un mini balance,y,por mal que haya estado la jornada,encontrar al menos una razón que haya justificado desprenderse de las sábanas,y mirar al mundo a los ojos,y pagar la cuenta.
Ah,eso sí,los ojos los llevo bien abiertos,no vaya a ser cosa de que salve al mundo,y encima ni me de cuenta!!!!
sábado, 2 de enero de 2010
Fuegos de diciembre
De chico,nunca me gustaron los fuegos artificiales.No sé porque,no se trata de una postura frente a la vida,o de llevar la contra,menos que menos de una cuestión principista en contra del capitalismo imperante que dicta gastar abundantes sumas de dinero en meros artificios cuyo destino es perderse en el espacio con el sólo objetivo de que los vean otros,absurdo teniendo en cuenta que a la mayoría ni los vemos ni conocemos(cuestiones estas últimas que por otra parte no se anda figurando uno a los 7 u 8 años)Nada de eso,pero tampoco estoy seguro de que fuera absolutamente miedo,si bien es cierto que cuando por primera vez vi en el noticiero ese tema de las balas que tira la gente y caen por ahí a modo de festejo(???)me entró un pánico que quizá fuera el principal factor de mis impulsos navideños.
Lo concreto es que tanto el 24 como el 31,cuando el reloj marcaba la hora en la que había que brindar,e,ipso facto,salir a la calle a disfrutar el espectáculo atronador de ruidos,luces o alguna combinación de ambas,yo buscaba estratégicamente un lugar con techo,donde poder guarecerme de toda clase de peligros.Lo único malo de ello,es que en la tierna infancia,los "grandes" simulan prender todo el arsenal pirotécnico con el mero pretexto de entretener a las nuevas generaciones,de modo que mis intentos por salvaguardar mi integridad física,o lo que empezaba a registrar como tal,a la vez era un atentado contra aquellos altruistas intentos de mis tíos/primos por entretenerme,justo a mí,que no veía la hora de volver a estar bajo techo.
Igual debo confesar que pese a mi tenacidad en enfrentarme a las corporaciones pirotécnicas,hubo en año en el cual casi caigo en sus garras.Fue a los 8;ese año decidí que me les iba a enfrentar,que no podía ser,que como iba a ser que todo el mundo pudiera,hasta los nenes mucho mas chicos que yo y para mí siguiera siendo un problema inescrutable,un motivo que me hacía pasar bastantes minutos lejos de Mamá.Entonces puse la voz lo más grave que podía y le dije severamente a Papá que me comprara muchas cañitas voladoras mientras ibamos a Tigre a lo del tío a pasar el 31,que esta vez sí,que quería prender fuego la ciudad(bueno,algo mas o menos así le dije,pero con voz muy finita).El me miró bastante sorprendido,pero a la vez con un dejo de orgullo,como si esta oportunidad le hubiera tocado hondo,como poder decir al resto de la familia "eh,miren,ustedes que pensaban que no iba a poder eh!",y,como no podía ser de otra manera me compró cañitas voladoras como para varios minutos,una bolsa muy grande,como yo no recordaba haber visto otras,ni siquiera la que traía mi primo de Torcuato,que tenía 4 años más,estaba muy canchero en el tema,y a la hora de los festejos ya jugaba en el equipo de los grandes.Y como ese año estaba decidido a hacer mis primeras armas en el tema,me regocijé de que Papá se la hubiera jugado de tal manera,como dándome tamaña confianza.
Toda esa cena de víspera de año nuevo(que por otra parte siempre solía ser más aburrida que la de Nochebuena)me la pasé imaginando como iba a enfrentar aque desafío,como vencer los miedos,me veía una y otra vez remotando esos artificios del demonio y venciéndolos,obvio;de manera que el vittel thoné se me pasó de largo,casi como las empanaditas,y apenás probé un bocado del lechón que creo que estaba rico,aunque no se comparaba nunca con la ensalada de frutas,manjar que por otra parte en casa siempre escaseaba,de manera que no quedaba otra que aprovechar la volada y disfrutar a cuenta.
Una vez que avisé que ya eran las 12,porque tal era mi rol en la familia,entendí que era una de esas veces en la vida,en que mi hora había llegado,aunque estoy casi seguro de que quizá para el resto de la familia fue menos que un momento normal inclusive.Una vez que estuvimos todos afuera,Papá me alcanzó un puñado de las cañitas,las puso prolijamente dentro de la botella de sidra vacía y me llamó con la mano,dispuesto a principiar el instante sublime.Todo se había cumplido,era el momento de entrar en la historia y reclamar el lugar que me tenía preparado.
Dicen que un hombre no es valiente por no tener miedos,sino por enfrentarlos.
Puedo asegurar sin temor a equivocarme,que la noche del 31 de diciembre de 1993,fui un cobarde
Lo concreto es que tanto el 24 como el 31,cuando el reloj marcaba la hora en la que había que brindar,e,ipso facto,salir a la calle a disfrutar el espectáculo atronador de ruidos,luces o alguna combinación de ambas,yo buscaba estratégicamente un lugar con techo,donde poder guarecerme de toda clase de peligros.Lo único malo de ello,es que en la tierna infancia,los "grandes" simulan prender todo el arsenal pirotécnico con el mero pretexto de entretener a las nuevas generaciones,de modo que mis intentos por salvaguardar mi integridad física,o lo que empezaba a registrar como tal,a la vez era un atentado contra aquellos altruistas intentos de mis tíos/primos por entretenerme,justo a mí,que no veía la hora de volver a estar bajo techo.
Igual debo confesar que pese a mi tenacidad en enfrentarme a las corporaciones pirotécnicas,hubo en año en el cual casi caigo en sus garras.Fue a los 8;ese año decidí que me les iba a enfrentar,que no podía ser,que como iba a ser que todo el mundo pudiera,hasta los nenes mucho mas chicos que yo y para mí siguiera siendo un problema inescrutable,un motivo que me hacía pasar bastantes minutos lejos de Mamá.Entonces puse la voz lo más grave que podía y le dije severamente a Papá que me comprara muchas cañitas voladoras mientras ibamos a Tigre a lo del tío a pasar el 31,que esta vez sí,que quería prender fuego la ciudad(bueno,algo mas o menos así le dije,pero con voz muy finita).El me miró bastante sorprendido,pero a la vez con un dejo de orgullo,como si esta oportunidad le hubiera tocado hondo,como poder decir al resto de la familia "eh,miren,ustedes que pensaban que no iba a poder eh!",y,como no podía ser de otra manera me compró cañitas voladoras como para varios minutos,una bolsa muy grande,como yo no recordaba haber visto otras,ni siquiera la que traía mi primo de Torcuato,que tenía 4 años más,estaba muy canchero en el tema,y a la hora de los festejos ya jugaba en el equipo de los grandes.Y como ese año estaba decidido a hacer mis primeras armas en el tema,me regocijé de que Papá se la hubiera jugado de tal manera,como dándome tamaña confianza.
Toda esa cena de víspera de año nuevo(que por otra parte siempre solía ser más aburrida que la de Nochebuena)me la pasé imaginando como iba a enfrentar aque desafío,como vencer los miedos,me veía una y otra vez remotando esos artificios del demonio y venciéndolos,obvio;de manera que el vittel thoné se me pasó de largo,casi como las empanaditas,y apenás probé un bocado del lechón que creo que estaba rico,aunque no se comparaba nunca con la ensalada de frutas,manjar que por otra parte en casa siempre escaseaba,de manera que no quedaba otra que aprovechar la volada y disfrutar a cuenta.
Una vez que avisé que ya eran las 12,porque tal era mi rol en la familia,entendí que era una de esas veces en la vida,en que mi hora había llegado,aunque estoy casi seguro de que quizá para el resto de la familia fue menos que un momento normal inclusive.Una vez que estuvimos todos afuera,Papá me alcanzó un puñado de las cañitas,las puso prolijamente dentro de la botella de sidra vacía y me llamó con la mano,dispuesto a principiar el instante sublime.Todo se había cumplido,era el momento de entrar en la historia y reclamar el lugar que me tenía preparado.
Dicen que un hombre no es valiente por no tener miedos,sino por enfrentarlos.
Puedo asegurar sin temor a equivocarme,que la noche del 31 de diciembre de 1993,fui un cobarde
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