A riesgo de que sea monotemático,y con ello se convierta en aburrido,lo que me viene a la cabeza tiende a ahondar la situación referente al relato anterior.No ya girando en torno a los pósters,aunque quizá indirectamente se sientan aludidos.
El punto es que viendo esa pared vacía,despintada,con las huellas de los papeles que ya no están,me di cuenta que a su vez,como junto con los afiches había algunos cuadros(en realidad observando esto me di cuenta de que eran más de los que pensaba),al retirarlos,quedaron colgando en la pared,supongo que por mi pereza de sacarlos más que por un designio del destino,varios clavos.Quizá la metáfora sea muy burda,pero observándolos se me vino la idea de que representan esas circunferencias metálicas.Calculo que la imagen es bastante poderosa,y se la puede abordar desde múltiples costados,y todos ellos serán igualmente valederos,como así también eficaces serán los resultados de tal exposición.Yo creo que preferí quedarme en la más simple,esto es observar puntualmente esos clavos solitarios en una pared,en la cual hasta antes de ayer practicamente ellos tenian una función,ellos sostenían algo,que,sin su presencia,no podría haber perdurado allí,eran un instrumento clave,desde su lugar y desde su función.
Ahora,viéndolos detenidamente,ya sin sostener nada pero igualmente ahí,me enfrento a una dualidad.Por un lado,observarlos ya sin cumplir ninguna funcion práctica me da la tentación de sacarlos,de arrancarlos de ahí y mandarlos a descansar a una bolsa,después de todo,no están vencidos,van a poder seguir cumpliendo su función.Ninguno de ellos están doblados,y a pesar de los años pueden seguir bancando como siempre.No obstante ello,su imagen es como la de un pueblo abandonado,desolado,de esos pueblitos del interior de la provincia que alguna vez han tenido gravitación alrededor de una fábrica o similar,que una vez cerrada dejó al pueblo sin pueblo.
La otra imagen que viene,y genera la antinomia con la anterior,es la de a pesar de sus soledad permanecer ahí,firmes a pesar de la adversidad y el abandono,y el despojo.El saber mantenerse,la firmeza en la convicción de que su lugar es ese,y de que luego de tanto tiempo de estar allí,su lugar ya no es una bolsa de vuelta,sino que su pertenencia está arraigada a esa pared,por más que el objeto que los haya hecho estar ahí ya no esté,y quizá estén ahora buscando redefinir su ubicación,replantearse el hecho mismo del rol que cumplen,y esa búsqueda,ese intenso peregrinar permaneciendo en el lugar sea una posible clave,esto es el buscar y volver a buscar pero sin perder de foco el centro de ubicación que es su lugar,y la base desde la cual buscar el horizonte a seguir.
Pero,claro,después de todo,estoy hablando solamente de clavos,y,al final de cuentas,los clavos les interesan nada más a los ferreteros,y toda esa dualidad se podría ir al tacho con que solamente agarré una pinza y los mande a dormir el largo sueño de la bolsa transparente,es decir,son clavos,no tienen sentimientos ni nada por el estilo.Pero yo los miro,y se que ellos me piden que al menos por ahora no los saque,y ellos saben que por lo menos por ahora,no lo voy a hacer,y los dos dormimos tranquilos.
domingo, 4 de julio de 2010
viernes, 25 de junio de 2010
Momentos
En algún momento de la vida,todo ser humano debe tener algo así como esos momentos trascendentales que definen su condición de pertenencia al género;esto vendría a ser,esos momentos en los cuales uno verdaderamente siente que reafirma su condición de hombre o de mujer,o de aquello que uno elija ser.
Esos momentos suelen ser gratamente apreciados en el mismo momento que pasan,y esta debe ser una particularidad que los distingue.Son pocos los momentos en los que se tiene plena conciencia de estar ante actos trascendentales o fundacionales de la propia existencia,es mucho más fácil ver cuando tienen lugar sucesos importantes en la vida de una sociedad,o incluso en las vidas de los otros individualmente,pero los momentos que a uno le marcan mojones en el existir son mucho más sutiles,imperceptibles.En cambio,los momentos a los que me refiero,son totalmente concretos y perfectamente reconocibles ante su misma aparición;aquellos momentos en los que se tiene conciencia de que uno "se hace hombre".
Luego de todo este prólogo,creo que me sería mucho más funcional narrar que ese momento en mi vida fue la primera vez,o alguna demostración poderosa de valor,coraje,un momento donde uno enfrenta al peligro cara a cara,o,aunque sea,ve al diablo en calzoncillos.Pero no,no tengo la fortuna de contar con uno de esos momentos en el haber,así que la narración no va a ser lo que prometió,pero ello igualmente me parece digno,ya que al menos generó expectativa.
El momento en el que siento que me hice hombre no tiene nada que ver con esas situaciones,tiene mucho menos heroismo.Desde luego,es mucho más heroico y digno de ser contado salvarle la vida a alguien que...un tipo haciendo limpieza de su cuarto;pero lo que tengo es el momento en el cual yo sentí eso que describía antes,o al menos uno de esos momentos,y es cuando saqué todos los posters y cuadros de mi pieza.Puede que sea un tanto insuficiente,pero es lo que tengo.
El primero de esos posters llegó a la pared del cuarto en el 94,hasta ese momento la blanca pared sólo era adornada por un par de cuadros bien noventosos,con las tortugas ninja o alguna pintura hecha por una ex novia de mi hermano que creía tener buena mano para la pintura(no es que yo tenga entidad para decir si la tenía o no,sólo que no me caía bien),y como suele pasar,detrás del primero se desató una catarata que incluyó además de formaciones gloriosas de equipos de River,fotos de los Bulls de Jordan,jugadores de fútbol internacional,alguna que otra bella señorita,una foto de Benedetti,y el afiche con todos los personajes de Los Simpsons,entre otros.En su momento,allá por el 97,cuando ya tenía bastantes colgados,me hicieron gozar de cierta envidia entre los compañeros de colegio,porque en ese momento era casi transgreso tener posters en la pared(cosa que hoy de transgreso no tiene nada en absoluto),así que podría decirse que les agradecí durante mucho tiempo ese status que me concedieron,y la verdad es que fuimos muy felices durante mucho tiempo,a lo largo de los casi 16 años que compartimos,con algunos fueron menos pero redondeo para arriba.
Y no es que hayamos dejado de llevarnos bien,eh,o que se haya acabado la magia,o la pasión,y de pronto hubiera tenido lugar una ruptura definitiva.No,nada de eso.Yo les sigo teniendo el mismo cariño,o quizá más,que cuando por primera vez les puse esa cinta scotch en sus puntas,que con los años perdió la transparencia por la tierra,y les busqué lugar en esa pared,en ese pedazo de tierra que me definía.Y se plenamente que ellos también a mí;me lo demostraron con su gran fidelidad en estos años,sabiendo ocupar plenamente el lugar de testigos de grandes éxitos,alguna que otra módica proeza,varios fracasos,incontables decepciones,infundadas esperanzas,rabias mezcladas con pensamientos hasta altas horas,angustias de los amigos por las primeras decepciones amorosas,confesiones de diversas índoles,noches interminables matizadas por la pizza y con la compañía de videojuegos en las postrimerías de la secundaria,de eso que se llama "ser grande",y que,gracias a ellos también,siempre sentí que jugaba de local,por más que los primeros 5 años con su presencia,la pieza era sólo 50% mía.En todos esos pasos,en todos esos momentos,estos compañeros estaban ahí,bancando veranos de ventiladores que movían esas puntas que pedían renovación de pegamento,o inviernos que pegados a la pared son inclusive mucho más fríos que afuera.Y pasó el secundario también,y vinieron momentos tristísimos,hondamente tristes,y llantos largos,duros,de esos que quedan,y volvieron los amigos a estar en esa pieza para hacer saber que siempre iban a estar cuando la circunstancia les haga ponerse esa capa que es sólo de ellos y capear la situación,que parece una redundancia pero nunca lo es.Y 4 años después,con esa pérdida que no cesa,nunca cesan los dolores pero sin embargo todo el mundo aprende a cargar con ellos porque se sabe que la vida no para,ni siquiera para tomar un poco de aire,porque pase lo que pase la rueda sigue,y quizá viene mejor o quizá...bueno,quizá.
Y decía que 4 años después,cuando mi pieza de vuelta no es sólo mía,sino sólo 50%,y esta vez por elección propia,un día nos miramos,ellos y yo,un sábado fresco a la mañana estabamos juntos en el cuarto,y sin decirnos nada,entendimos que era el momento de que ellos tuvieran ese merecido descanso.De que no tuvieran que acumular más tierra sobre sus lomos y descansaran,y ahí,con ese dolor que nos anudaba adentro,uno a uno los fui sacando.Prefiero no entrar demasiado en consideraciones sobre el momento en sí,porque también sería injusto adjudicarle mayor importancia a algunos que a otros.Sí me voy a detener en que el momento llegó porque cuando ellos llegaron ahí,en gran parte me ayudaron a definir,o a saber quién era.De alguna extraña manera,en cada momento malo,esas 4 paredes me recordaban con esas imágenes,por iluso que sea,quien era yo,y me daban fuerza a cada momento.Y esa mañana de sábado,entendí que ya no podía seguir pidiéndoles que me definieran,porque ahora la definición la tengo que marcar yo,en el afuera,ahora que hace tiempo juego en el equipo de "los grandes",y nada que ver con la verguenza ni nada que se le parezca.
Lo tomo apenas como darles un descanso,pero,tanto ellos como yo,nos despedimos con la secreta pero compartida esperanza de que,algún día,dentro de algunos años,cuando ese cuarto ya no sea mío pero sí de otros míos,al entrar una mañana,me sorprenda de repente cuando por la puerta entreabierta,veo unas piernitas en puntas de pie,sosteniendo una hoja de diario mientras con las yemas de los dedos,busca que las puntas,queden bien bien pegadas a la pared.
Esos momentos suelen ser gratamente apreciados en el mismo momento que pasan,y esta debe ser una particularidad que los distingue.Son pocos los momentos en los que se tiene plena conciencia de estar ante actos trascendentales o fundacionales de la propia existencia,es mucho más fácil ver cuando tienen lugar sucesos importantes en la vida de una sociedad,o incluso en las vidas de los otros individualmente,pero los momentos que a uno le marcan mojones en el existir son mucho más sutiles,imperceptibles.En cambio,los momentos a los que me refiero,son totalmente concretos y perfectamente reconocibles ante su misma aparición;aquellos momentos en los que se tiene conciencia de que uno "se hace hombre".
Luego de todo este prólogo,creo que me sería mucho más funcional narrar que ese momento en mi vida fue la primera vez,o alguna demostración poderosa de valor,coraje,un momento donde uno enfrenta al peligro cara a cara,o,aunque sea,ve al diablo en calzoncillos.Pero no,no tengo la fortuna de contar con uno de esos momentos en el haber,así que la narración no va a ser lo que prometió,pero ello igualmente me parece digno,ya que al menos generó expectativa.
El momento en el que siento que me hice hombre no tiene nada que ver con esas situaciones,tiene mucho menos heroismo.Desde luego,es mucho más heroico y digno de ser contado salvarle la vida a alguien que...un tipo haciendo limpieza de su cuarto;pero lo que tengo es el momento en el cual yo sentí eso que describía antes,o al menos uno de esos momentos,y es cuando saqué todos los posters y cuadros de mi pieza.Puede que sea un tanto insuficiente,pero es lo que tengo.
El primero de esos posters llegó a la pared del cuarto en el 94,hasta ese momento la blanca pared sólo era adornada por un par de cuadros bien noventosos,con las tortugas ninja o alguna pintura hecha por una ex novia de mi hermano que creía tener buena mano para la pintura(no es que yo tenga entidad para decir si la tenía o no,sólo que no me caía bien),y como suele pasar,detrás del primero se desató una catarata que incluyó además de formaciones gloriosas de equipos de River,fotos de los Bulls de Jordan,jugadores de fútbol internacional,alguna que otra bella señorita,una foto de Benedetti,y el afiche con todos los personajes de Los Simpsons,entre otros.En su momento,allá por el 97,cuando ya tenía bastantes colgados,me hicieron gozar de cierta envidia entre los compañeros de colegio,porque en ese momento era casi transgreso tener posters en la pared(cosa que hoy de transgreso no tiene nada en absoluto),así que podría decirse que les agradecí durante mucho tiempo ese status que me concedieron,y la verdad es que fuimos muy felices durante mucho tiempo,a lo largo de los casi 16 años que compartimos,con algunos fueron menos pero redondeo para arriba.
Y no es que hayamos dejado de llevarnos bien,eh,o que se haya acabado la magia,o la pasión,y de pronto hubiera tenido lugar una ruptura definitiva.No,nada de eso.Yo les sigo teniendo el mismo cariño,o quizá más,que cuando por primera vez les puse esa cinta scotch en sus puntas,que con los años perdió la transparencia por la tierra,y les busqué lugar en esa pared,en ese pedazo de tierra que me definía.Y se plenamente que ellos también a mí;me lo demostraron con su gran fidelidad en estos años,sabiendo ocupar plenamente el lugar de testigos de grandes éxitos,alguna que otra módica proeza,varios fracasos,incontables decepciones,infundadas esperanzas,rabias mezcladas con pensamientos hasta altas horas,angustias de los amigos por las primeras decepciones amorosas,confesiones de diversas índoles,noches interminables matizadas por la pizza y con la compañía de videojuegos en las postrimerías de la secundaria,de eso que se llama "ser grande",y que,gracias a ellos también,siempre sentí que jugaba de local,por más que los primeros 5 años con su presencia,la pieza era sólo 50% mía.En todos esos pasos,en todos esos momentos,estos compañeros estaban ahí,bancando veranos de ventiladores que movían esas puntas que pedían renovación de pegamento,o inviernos que pegados a la pared son inclusive mucho más fríos que afuera.Y pasó el secundario también,y vinieron momentos tristísimos,hondamente tristes,y llantos largos,duros,de esos que quedan,y volvieron los amigos a estar en esa pieza para hacer saber que siempre iban a estar cuando la circunstancia les haga ponerse esa capa que es sólo de ellos y capear la situación,que parece una redundancia pero nunca lo es.Y 4 años después,con esa pérdida que no cesa,nunca cesan los dolores pero sin embargo todo el mundo aprende a cargar con ellos porque se sabe que la vida no para,ni siquiera para tomar un poco de aire,porque pase lo que pase la rueda sigue,y quizá viene mejor o quizá...bueno,quizá.
Y decía que 4 años después,cuando mi pieza de vuelta no es sólo mía,sino sólo 50%,y esta vez por elección propia,un día nos miramos,ellos y yo,un sábado fresco a la mañana estabamos juntos en el cuarto,y sin decirnos nada,entendimos que era el momento de que ellos tuvieran ese merecido descanso.De que no tuvieran que acumular más tierra sobre sus lomos y descansaran,y ahí,con ese dolor que nos anudaba adentro,uno a uno los fui sacando.Prefiero no entrar demasiado en consideraciones sobre el momento en sí,porque también sería injusto adjudicarle mayor importancia a algunos que a otros.Sí me voy a detener en que el momento llegó porque cuando ellos llegaron ahí,en gran parte me ayudaron a definir,o a saber quién era.De alguna extraña manera,en cada momento malo,esas 4 paredes me recordaban con esas imágenes,por iluso que sea,quien era yo,y me daban fuerza a cada momento.Y esa mañana de sábado,entendí que ya no podía seguir pidiéndoles que me definieran,porque ahora la definición la tengo que marcar yo,en el afuera,ahora que hace tiempo juego en el equipo de "los grandes",y nada que ver con la verguenza ni nada que se le parezca.
Lo tomo apenas como darles un descanso,pero,tanto ellos como yo,nos despedimos con la secreta pero compartida esperanza de que,algún día,dentro de algunos años,cuando ese cuarto ya no sea mío pero sí de otros míos,al entrar una mañana,me sorprenda de repente cuando por la puerta entreabierta,veo unas piernitas en puntas de pie,sosteniendo una hoja de diario mientras con las yemas de los dedos,busca que las puntas,queden bien bien pegadas a la pared.
lunes, 14 de junio de 2010
Brazos en alto
Abandonar suele ser la opción más simple.Se que los expertos en abandonos me dirán que no,que en realidad es una trama mucho más sutil y compleja la que lleva a una deserción,que la minúscula y módica decisión cotidiana de seguir remontando el barrilete contra viento y marea(si es que la marea afecta a los barriletes).Sin embargo,yo no les creo.Para mí sigue siendo la opción más fácil soltar los hilos,dejar que el barrilete se pierda en una nube y no verlo más;dejar que siga su camino sin importarnos si sufre,si sigue,si se quiebra,si su final es la rama de un árbol,que bajo nuestro esfuerzo jamás hubiera conocido.Si,sin duda sigo creyendo que abandonar es más facil que nada,como dice Andrés en aquel tema.
Es más facil porque es desligarse,sea esto de una persona,de una causa,de un ideal,de una carga,es dejarlo que se lo lleve (quien?el viento?el agua?Dios?) y no verlo más,aquella vieja reducción de que si no lo veo,si no lo siento,no está,no existe más.Y eso también es una mentira,porque por más que uno se tape los ojos,el sol sigue estando arriba,y lo mismo ocurre con aquellas causas que abandonamos,y que van quedando en el haber de nuestro balance;tarde o temprano llega el momento de conciliar lo que hicimos con lo que dejamos de hacer,y la mayoría de las veces la diferencia de ese ajuste se mide en dolor,esa molesta sensación de que si el tiempo volviera atrás(y no vuelve,tiene esa molesta manía de no volver,no tiene marcha atrás,siempre sigue para adelante,sea por vos,por mí o por aquel)no haríamos lo mismo que hicimos,ay,y es tan molesta esa sensación,ese pesar,esa deuda interna.
Por eso,a los justificadores de decepciones,les pido un favor:vayanse!pudranse,déjense de joder por un tiempo bien largo,un tiempo infinito si?un tiempo al menos,hasta que los que siempre luchamos por no bajar los brazos lleguemos a la estación en la cual el tren terminaba el viaje,y el guarda grite terminal,y nos bajemos con una sonrisa ancha,grandota,esa del deber cumplido;lleno de equivocaciones,quizá,pero cumplido al fin,y salgamos por el playón buscando nuevos desafíos,quizá sin una moneda en el bolsillo,pero...eso,qué importa??si,al final de cuentas,pase lo que pase,mañana...mañana siempre es martes.
Es más facil porque es desligarse,sea esto de una persona,de una causa,de un ideal,de una carga,es dejarlo que se lo lleve (quien?el viento?el agua?Dios?) y no verlo más,aquella vieja reducción de que si no lo veo,si no lo siento,no está,no existe más.Y eso también es una mentira,porque por más que uno se tape los ojos,el sol sigue estando arriba,y lo mismo ocurre con aquellas causas que abandonamos,y que van quedando en el haber de nuestro balance;tarde o temprano llega el momento de conciliar lo que hicimos con lo que dejamos de hacer,y la mayoría de las veces la diferencia de ese ajuste se mide en dolor,esa molesta sensación de que si el tiempo volviera atrás(y no vuelve,tiene esa molesta manía de no volver,no tiene marcha atrás,siempre sigue para adelante,sea por vos,por mí o por aquel)no haríamos lo mismo que hicimos,ay,y es tan molesta esa sensación,ese pesar,esa deuda interna.
Por eso,a los justificadores de decepciones,les pido un favor:vayanse!pudranse,déjense de joder por un tiempo bien largo,un tiempo infinito si?un tiempo al menos,hasta que los que siempre luchamos por no bajar los brazos lleguemos a la estación en la cual el tren terminaba el viaje,y el guarda grite terminal,y nos bajemos con una sonrisa ancha,grandota,esa del deber cumplido;lleno de equivocaciones,quizá,pero cumplido al fin,y salgamos por el playón buscando nuevos desafíos,quizá sin una moneda en el bolsillo,pero...eso,qué importa??si,al final de cuentas,pase lo que pase,mañana...mañana siempre es martes.
jueves, 13 de mayo de 2010
Elogio de una señora
Es rara la nostalgia.Pucha si es rara,o al menos será que sólo me pasa a mí,pero esta señora resulta ser bastante peculiar.Porque en general de alguien con sus características uno espera la visita en momentos en los cuales invade la tristeza,la angustia,la desasón,o una combinación de todas ellas,más alguna otra que me estaré olvidando,y conforman casi una orgía de sentimientos que lejos están de asemejarse a la placentera sensación que normalmente se asocia a ese concepto.En mi caso creo que más que una visitante ocasional,es una compañera de ruta,porque sin importar el momento,el contexto,la situación peculiar,siempre camina al lado,bordeando la vereda;no es necesario que se trate de un momento triste o de pérdida para que aparezca,aunque es cierto que se refuerza su presencia en momentos o lugares compartidos,en recuerdos o añoranzas,pero no es condición sine qua non para su acontecer.Por definición creo que ella no se me despega,y yo tampoco hago un esfuerzo superlativo para que me abandone,poruqe lejos de ser un peso,es una compañía casi dulce(que rara esa palabra para definir la melancolía),porque considero que no puedo dejar de extrañar esos otros momentos,como quizá también la persona que fui en esos momentos,momentos que para bien o mal no vuelven,aunque los malos con el tiempo pierden esa intensidad dolorosa que en el momento parece insuperable.Decía que no puedo dejar de extrañarlos y extrañarme,y tampoco quisiera hacerlo;aunque a veces el pasado parece una mochila dificil,me gusta cargar con esa mochila,y no importa si es pesada,es la mía.Y creo que si me genera esa sensación dulce esta señora de la que hablaba al comienzo,eso se explica también porque ella viene con una convicción en la mano,y es casi un orgullo,y sería algo así como la alegría de saber que(y esto se que lo robo de alguna película o libro,pero no se bien de cual)si pudiera volver exactamente a cada momento,volvería a hacer lo mismo,aún sabiendo las equivocaciones que pudo acarrear,o los dolores,o los traspiés.No se bien que parámetros pueden definir la alegría,pero sin dudas ese es uno de los más importantes para mí.No por soberbia,o porque las decisiones no conlleven consigo una autocrítica o arrepentimiento,sino porque en parte será por la tozudez,pero más que ello creo que obedece al hecho de sentir que soy fiel a mí mismo.No considero esto una virtud,es más,es muy posible que por el contrario sea un gran defecto,pero a mí me produce una gran satisfacción,no por rendir cuentas a alguien,sino conmigo mismo,que en definitiva soy el primer acreedor en la cola para cobrar las deudas.
Puede ser por estas razones que me gusta que la nostalgia sea mi compañera,también podría buscar otras razones,hay varias y variadas,pero no deja de extrañarme esa complacencia que me produce su compañía(me extraño de ella como me extraño a mí o a los momentos en que ya no estoy).En cualquier instante,en cualquier paisaje siempre encuentra el modo de abordarme,de preguntarse y contestarme,de llevarme en un viaje relámpago a alguno de esos momentos,y si bien quedaría más romántico decir que esos interludios me brindan poderosas respuestas a las encrucijadas del presente,la realidad es que no,y que la mayoría de ellos sólo me proporcionan esa alegría fugaz de haber sido,de haber estado,de haber hablado,abrazado,sentido;pero al volver no cambio la nostalgia por la tristeza.Si bien es cierto que son recuerdos lindos,que no quisiera olvidar no que el tiempo manche ni se lleve personas ni instantes o lugares,indudablemente me quedo con el presente que es posibilidad,e incluso este mismo presente que en un rato puede ser nostalgia de este instante,de estar escribiendo eso,y que esa sensación como de tango lo invada todo.A pesar de que a veces se indique que todo tiempo pasado fue mejor,o de que lo que se fue y no volverá está siempre teñido de un halo épico,quizá no tanto porque haya sido verdaderamente mejor,sino porque uno era el que estaba mejor,mi elección sigue siendo el presente,este presente que no será el perfecto,porque nada lo es,pero creo que es lo mejor que tengo,lo más lindo de vivir,y porque es esa hoja en blanco que da la posibilidad de seguir escribiendo,de elegir las vocales,las consonantes,los puntos,las comas,los signos,los espacios,que a veces da la posibilidad de borrar,otras de tachar,y otras de seguir adelante para tratar de corregir lo hecho en párrafos subsiguientes.En tiempo en los cuales la angustia suele predominar en derredor junto con la incertidumbre,elegiría como combinación que el partido lo gane la nostalgia más tierna,la que conduce a la valoración de las cosas en su justa medida,sin dudas prefiero que ella sea la que le gane el partido a las otras,porque esa señora se lleva mucho mejor,por lo menos en mi caso,con la alegría,con la emoción,con las sensaciones que son paradigmas de lo mejor que nos puede tocar,y las otras sólo sirven para potenciar la desazón.Quizá sea muy idealista,quizá sea muy iluso también,pero creo que a veces también hay que militar en causas como la esperanza,la ilusión,el idealismo,en esas causas que parece que están por los últimos puestos,pero que de a poco tienen que ser las que vayan ganando la partida,de a poco,muy sutilmente pero también sin pausa.Con el entusiasmo revolucionario que en estos tiempo sólo tienen las pequeñas causas,ya sin querer generar grandes eventos,sino cambiando el día a día,que es el de uno y el del entorno también.En mi caso esa militancia,siempre va a llevar implícita una gran cuota de nostalgia,pero de esa que dibuja una sonrisa y sólo uno entiende porque en este momento sonríe sin que parezca haber motivos.
Puede ser por estas razones que me gusta que la nostalgia sea mi compañera,también podría buscar otras razones,hay varias y variadas,pero no deja de extrañarme esa complacencia que me produce su compañía(me extraño de ella como me extraño a mí o a los momentos en que ya no estoy).En cualquier instante,en cualquier paisaje siempre encuentra el modo de abordarme,de preguntarse y contestarme,de llevarme en un viaje relámpago a alguno de esos momentos,y si bien quedaría más romántico decir que esos interludios me brindan poderosas respuestas a las encrucijadas del presente,la realidad es que no,y que la mayoría de ellos sólo me proporcionan esa alegría fugaz de haber sido,de haber estado,de haber hablado,abrazado,sentido;pero al volver no cambio la nostalgia por la tristeza.Si bien es cierto que son recuerdos lindos,que no quisiera olvidar no que el tiempo manche ni se lleve personas ni instantes o lugares,indudablemente me quedo con el presente que es posibilidad,e incluso este mismo presente que en un rato puede ser nostalgia de este instante,de estar escribiendo eso,y que esa sensación como de tango lo invada todo.A pesar de que a veces se indique que todo tiempo pasado fue mejor,o de que lo que se fue y no volverá está siempre teñido de un halo épico,quizá no tanto porque haya sido verdaderamente mejor,sino porque uno era el que estaba mejor,mi elección sigue siendo el presente,este presente que no será el perfecto,porque nada lo es,pero creo que es lo mejor que tengo,lo más lindo de vivir,y porque es esa hoja en blanco que da la posibilidad de seguir escribiendo,de elegir las vocales,las consonantes,los puntos,las comas,los signos,los espacios,que a veces da la posibilidad de borrar,otras de tachar,y otras de seguir adelante para tratar de corregir lo hecho en párrafos subsiguientes.En tiempo en los cuales la angustia suele predominar en derredor junto con la incertidumbre,elegiría como combinación que el partido lo gane la nostalgia más tierna,la que conduce a la valoración de las cosas en su justa medida,sin dudas prefiero que ella sea la que le gane el partido a las otras,porque esa señora se lleva mucho mejor,por lo menos en mi caso,con la alegría,con la emoción,con las sensaciones que son paradigmas de lo mejor que nos puede tocar,y las otras sólo sirven para potenciar la desazón.Quizá sea muy idealista,quizá sea muy iluso también,pero creo que a veces también hay que militar en causas como la esperanza,la ilusión,el idealismo,en esas causas que parece que están por los últimos puestos,pero que de a poco tienen que ser las que vayan ganando la partida,de a poco,muy sutilmente pero también sin pausa.Con el entusiasmo revolucionario que en estos tiempo sólo tienen las pequeñas causas,ya sin querer generar grandes eventos,sino cambiando el día a día,que es el de uno y el del entorno también.En mi caso esa militancia,siempre va a llevar implícita una gran cuota de nostalgia,pero de esa que dibuja una sonrisa y sólo uno entiende porque en este momento sonríe sin que parezca haber motivos.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Entrenamientos
Tener algo para decir siempre es importante.Tan importante como tener algo para escuchar,o tocar de oído como dicen los mayores;aunque creo que la mayoría de las veces lo que busco es que sea el otro quién tenga algo para escuchar,verbigracia la verdad con la cual estoy dispuesto a esclarecerlo,y así,en esa constante guerra dialéctica es donde se desenvuelven los tópicos más interesantes,aunque muchas veces se nos pasen de largo,precisamente por esta tendencia a que cada vez más la conversación se nos transforme en un arte de convencimiento,es decir de intentar convencer al otro de que yo tengo razón y él no,pero a este módico precio se puede subir a la carroza de la verdad.
A la vez,como cada vez los medios virtuales van ocupando más y más espacios en nuestra vida(de hecho,este es un soporte de esa índole,y si no existiera,quizá tampoco esto estaría siendo leído),los códigos de estos medios son los que van ocupando un lugar preponderante,y nos acostumbramos entonces a hablar superponiéndonos con el otro,no esperar a que termine una opinión para empezar la otra,y abrir todas las tranqueras de nuestra continencia verbal,para que ninguna palabra quede encerrada cuando bien podría estar interrumpiendo el discurso de otro.Naturalmente que esto no sólo pasa en caso de una conversación formal,creo que es algo plenamente verificable en cada una de las facetas en las cuales interactuemos con los demás.Es entonces donde el tener algo para decir se impone,donde se genera esa confrontación en la cual la opinión contraria a la mía es un arma de destrucción masiva,que a la vez que genera un temor impresionante,también ocasiona una irresistible tentación de combate.
Ante todo esto,creo que se torna imprescindible entrenar el músculo de escuchar,cosa por demás dificil,al menos para mí demasidado.Entrenarlo despacio,para que no se tense tanto que luego necesite una prolongada rehabilitación,pero a la vez constantemente,de manera que no se atrofie y ya no se pueda escuchar nada que sea distinto a la propia verdad.Si bien es cierto que en realidad cada discusión puede tornarse vana,teniendo en cuenta que en muy pocas ocasiones producen un efectivo cambio de opiniones entre los interlocutores que haga que abandonen los preconceptos con los que iniciaron,por los del otro,viene siendo un entrenamiento que vale la pena.Tanto para buscar lo que el otro puede ofrecer en una simple charla,como para aprender a parar y respetar el espacio del próximo,especialmente del que no piensa lo mismo.
A la vez,como cada vez los medios virtuales van ocupando más y más espacios en nuestra vida(de hecho,este es un soporte de esa índole,y si no existiera,quizá tampoco esto estaría siendo leído),los códigos de estos medios son los que van ocupando un lugar preponderante,y nos acostumbramos entonces a hablar superponiéndonos con el otro,no esperar a que termine una opinión para empezar la otra,y abrir todas las tranqueras de nuestra continencia verbal,para que ninguna palabra quede encerrada cuando bien podría estar interrumpiendo el discurso de otro.Naturalmente que esto no sólo pasa en caso de una conversación formal,creo que es algo plenamente verificable en cada una de las facetas en las cuales interactuemos con los demás.Es entonces donde el tener algo para decir se impone,donde se genera esa confrontación en la cual la opinión contraria a la mía es un arma de destrucción masiva,que a la vez que genera un temor impresionante,también ocasiona una irresistible tentación de combate.
Ante todo esto,creo que se torna imprescindible entrenar el músculo de escuchar,cosa por demás dificil,al menos para mí demasidado.Entrenarlo despacio,para que no se tense tanto que luego necesite una prolongada rehabilitación,pero a la vez constantemente,de manera que no se atrofie y ya no se pueda escuchar nada que sea distinto a la propia verdad.Si bien es cierto que en realidad cada discusión puede tornarse vana,teniendo en cuenta que en muy pocas ocasiones producen un efectivo cambio de opiniones entre los interlocutores que haga que abandonen los preconceptos con los que iniciaron,por los del otro,viene siendo un entrenamiento que vale la pena.Tanto para buscar lo que el otro puede ofrecer en una simple charla,como para aprender a parar y respetar el espacio del próximo,especialmente del que no piensa lo mismo.
viernes, 23 de abril de 2010
Fraseología
Una de las cosas que me gustaría ser en la vida,es una de esas personas de las cuales alguien alguna vez cita una frase al principio de un libro(entre comillas la frase,claro está).Veamos,uno de los problemas con los cuales cuento es que primero,por el momento,no tengo una gran frase brillante en el haber,lo cual ya de por si es una dificultad bastante probada.Por otro lado,tampoco tengo demasiada gente que me conozca y esté en proceso de escribir un libro,con lo cual ya serían dos escollos bastante insalvables.
Sobre la primera,podría interpretar que cada cosa que escribo es de alguna manera una búsqueda en ese sentido,un comunicar algo buscando alguna forma de permanencia,de legado,un dejar huella a través de la palabra,aunque por ahora me siga pareciendo un privilegio reservado para unos pocos elegidos,es decir,para aquellos que sí logran o lograron perdurar en mí a través de esa poderosa herramienta que es la palabra,tan indestructible como interpretable,tan perfectible como hermosa.O sea que incluso estas palabras que voy emparchando entre sí como un costurero podrían encerrar en su entraña textual alguna expresión digna de pasar a la posteridad(aunque por ahora parece que todavía no,quizá esto sea un poco más dificil de lo que parecía cuando empecé a intentar).Sobre la segunda en cambio,primero tendría que tratar de tener amigos escritores,cosa por demás dificil cuando uno no está en el rubro activamente,ni tiene conocidos que tengan conocidos que;o convencer a los amigos ya existentes a que perfeccionen su conducta de modo de inlcinarse hacia el lado de las letras.
Bueno,sea como fuere lo importante es que por el momento ni tengo la frase ni los conocidos,y tampoco estoy seguro de que vaya a surgir.Es más,a veces me pregunto si este medio llegará a cumplir con su nombre y cometido inicial de ser parte de la solución sino para alguien al menos para mí,y tampoco allí encuentro demasiadas certezas,no obstante lo cual voy a seguir en el intento.Quizá pasa por casualidad,quizá Borges no esperaba escribir "nadie rebaje a lágrima o reproche..." ni Brecht estaba pensando estrictamente en conjugar "primero vinieron por los hemofílicos,pero no me importó....",puede ser que simplemente les haya venido,que sea fruto de la genialidad,no se.En todo caso,sea por genio o por entrenamiento,voy a seguir emprendiendo la búsqueda,quizá en algún punto del entrenamiento de las letras aparezca la gran frase que condense,o quizá la opción dos es que no haya tal brillo,pero igaul haya cita,o ninguna de las anteriormente mencionadas.En cualquiera de los casos,si,como escuché alguna vez,la vida es esas cosas que te pasan cuando estás pensando en otra cosa,por si acaso me voy a poner a pensar...
Sobre la primera,podría interpretar que cada cosa que escribo es de alguna manera una búsqueda en ese sentido,un comunicar algo buscando alguna forma de permanencia,de legado,un dejar huella a través de la palabra,aunque por ahora me siga pareciendo un privilegio reservado para unos pocos elegidos,es decir,para aquellos que sí logran o lograron perdurar en mí a través de esa poderosa herramienta que es la palabra,tan indestructible como interpretable,tan perfectible como hermosa.O sea que incluso estas palabras que voy emparchando entre sí como un costurero podrían encerrar en su entraña textual alguna expresión digna de pasar a la posteridad(aunque por ahora parece que todavía no,quizá esto sea un poco más dificil de lo que parecía cuando empecé a intentar).Sobre la segunda en cambio,primero tendría que tratar de tener amigos escritores,cosa por demás dificil cuando uno no está en el rubro activamente,ni tiene conocidos que tengan conocidos que;o convencer a los amigos ya existentes a que perfeccionen su conducta de modo de inlcinarse hacia el lado de las letras.
Bueno,sea como fuere lo importante es que por el momento ni tengo la frase ni los conocidos,y tampoco estoy seguro de que vaya a surgir.Es más,a veces me pregunto si este medio llegará a cumplir con su nombre y cometido inicial de ser parte de la solución sino para alguien al menos para mí,y tampoco allí encuentro demasiadas certezas,no obstante lo cual voy a seguir en el intento.Quizá pasa por casualidad,quizá Borges no esperaba escribir "nadie rebaje a lágrima o reproche..." ni Brecht estaba pensando estrictamente en conjugar "primero vinieron por los hemofílicos,pero no me importó....",puede ser que simplemente les haya venido,que sea fruto de la genialidad,no se.En todo caso,sea por genio o por entrenamiento,voy a seguir emprendiendo la búsqueda,quizá en algún punto del entrenamiento de las letras aparezca la gran frase que condense,o quizá la opción dos es que no haya tal brillo,pero igaul haya cita,o ninguna de las anteriormente mencionadas.En cualquiera de los casos,si,como escuché alguna vez,la vida es esas cosas que te pasan cuando estás pensando en otra cosa,por si acaso me voy a poner a pensar...
domingo, 11 de abril de 2010
Simulacros
Aunque quizá muchas veces me pregunto si la vida no es en sí misma un simulacro,una puesta en escena.Desde luego que hay momentos que no,que son sentidos,queridos,recordados.Pero creo también que malgasto el tiempo en ser otros,en usar un vestuario de acuerdo a quién soy para los otros,obviamente conforme a cuánto me importe su otredad.
Decía entonces que es un planteo,o replanteo justificado me parece,el de analizar al menos como representar esos personajes que me tocanen esa miss en scéne.Una de las alternativas es la resignación,otra es la rebeldía,pero tampoco se con certeza cuánta es la proporción que me toca,considerando que exista algo así como un total universal de rebeldía,una torta dividida en varias partes,pero sin dulce de leche.
En ese caso quedaría la tercera posición,que vendría a ser una combinación de las anteriores,esto es:representar esos roles con la mejor disposición, y guardar módicas reservas de estoica alegría,a fin de poder regocijarse en ellas cuando sea conveniente,porque,si como sostengo,gran parte de la vida es un simulacro,nunca se sabe cuando puede sonar la alarma de verdad,cuando el despertador interno marcará que ahora si,que esta es de verdad,que se acabaron los ensayos,y entonces es el momento de hacer lo mejor que se pueda,porque,más alla de elegir entre las alguna de las tres,cuando el juego es en serio y se va por un pleno,no soy yo quien define las opciones,sino ellas a mí.
Decía entonces que es un planteo,o replanteo justificado me parece,el de analizar al menos como representar esos personajes que me tocanen esa miss en scéne.Una de las alternativas es la resignación,otra es la rebeldía,pero tampoco se con certeza cuánta es la proporción que me toca,considerando que exista algo así como un total universal de rebeldía,una torta dividida en varias partes,pero sin dulce de leche.
En ese caso quedaría la tercera posición,que vendría a ser una combinación de las anteriores,esto es:representar esos roles con la mejor disposición, y guardar módicas reservas de estoica alegría,a fin de poder regocijarse en ellas cuando sea conveniente,porque,si como sostengo,gran parte de la vida es un simulacro,nunca se sabe cuando puede sonar la alarma de verdad,cuando el despertador interno marcará que ahora si,que esta es de verdad,que se acabaron los ensayos,y entonces es el momento de hacer lo mejor que se pueda,porque,más alla de elegir entre las alguna de las tres,cuando el juego es en serio y se va por un pleno,no soy yo quien define las opciones,sino ellas a mí.
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