Es muy dificil de explicar con palabras,por lo inabarcable que puede llegar a ser la sensación.Quizá es como un favor que las mismas palabras hacen a uno para entender que es practicamente algo que no se puede explicar ni entender,sólo vivir y sentir.
Cuando un sueño,uno de esos que perseguimos durante bastante tiempo(días,meses,años,una vida entera en algunos casos)de a poco se va haciendo realidad,es una sensación tan reconfortante,como si de repente las partecitas del rompecabezas fueran encontrando una a una su lugar,y se pudiera leer claro lo que hasta ese preciso momento parecía un estrafalario acertijo.Es raro como a veces la vida encauza todas esas pequeñas coincidencias(o no)para darle forma a la historia,sea personal o compartida.
Cuando un sueño,cualquiera que sea,tenga el grosor o espesor que le toque,de a poco se va convirtiendo en realidad,dan ganas de abrazarse con el destino para agradecerle que por un rato no sea esquivo,que se digne a jugar para la tropa propia en esta módica aventura.
Y es que en esos instantes,cuando un sueño se convierte en bandera,y no sólo bandera de dos,sino compartida por varias personitas queridas,adoradas,soñadas,esa concreción,esa materialización,tiene una fuerza,una energía,que vivifica cada instante y le da a cada pasito del camino un tenor propio,una luz que permite reveer cada paso dado como un eslabón necesario para que la cadena tenga sentido.
Cuando un sueño se hace de a muchos,y se cumple,es uno de esos raros momentos en los que dan ganas de que la vida se congele,y mañana no sea martes ni haya revancha para la frustración,que se quede esperando con las ganas y listo.
Pero mañana es martes,y hay que empezar a soñar de nuevo...
lunes, 31 de enero de 2011
viernes, 24 de diciembre de 2010
Ausencias
Cosa rara las estructuras mentales que tenemos los humanos.Por ejemplo,por qué será que hacemos una evaluación o raconto o balance de lo hecho,lo postergado,lo incumplido,lo ocurrido,más cuando se acerca el 31 de diciembre que en otra época del año.Tampoco tengo muy en claro por que al llegar a este momento del calendario,a uno se le da por extrañar más a la gente que ya no está.
En realidad,alguna que otra idea tengo,por ejemplo el hecho de que al haber reuniones,hay una especie de nostalgia por lo que era y con la ausencia de esas personas ya no es,o una sensación de extrañar no sólo a quien no está,sino también extrañar los momentos y las personas que era uno en presencia de ellos,máxime cuando la persona ausente era parte fundamental de quién era uno ese momento.
Sea como fuere,sea racional o irracional,creo que deviene inevitable extrañar un poco más,latir de otra manera cuando se acerca este punto en el cual el calendario marca que hay que sentirse un poco así.No es que esté de acuerdo,y ni siquiera que lo acepte ni que me parezca bien.Tan sólo es.
Y bueno,como calculo que los actos de rebeldía están reservados a aquellos momentos que verdaderamente lo ameriten,y,consiguientemente,acato lo que el destino/marketing/calendario depara en estos momentos y sencillamente lo tomo como tal.Ya he hecho en textos anteriores algún elogio de la nostalgia,por lo cual no me queda más que brindar con ella,sintiendo hondamente una mezcla rara de pena,de extrañeza,de sentir/saber que como a gran parte de las personas,todos los días pero pareciera que un poco más en estas fechas,me falta profundamente alguien,un alguien de esos que dejan lugares que sencillamente no se pueden ocupar,porque son roles no intercambiables,sólo destinados a esas personas y nadie más,y eso hace aún más grande ese hueco,que es,como dicen,la única cosa en la vida que no tiene remedio.
Momento de balance,momento de reflexión,o como se quiera llamar,lo que me sale como resultado,es que en la columna de las ausencias tengo una gigante.Por más que uno siempre tenga otras presencias,en otros tantos necesarios lugares,siempre una ausencia grande marca un mojón en el camino.Si,como dicen,todos nos encontramos arriba,espero que ellá me esté esperando en una estrellita,porque tengo muchas ganas de volver a abrazarla y verla sonreir.
En realidad,alguna que otra idea tengo,por ejemplo el hecho de que al haber reuniones,hay una especie de nostalgia por lo que era y con la ausencia de esas personas ya no es,o una sensación de extrañar no sólo a quien no está,sino también extrañar los momentos y las personas que era uno en presencia de ellos,máxime cuando la persona ausente era parte fundamental de quién era uno ese momento.
Sea como fuere,sea racional o irracional,creo que deviene inevitable extrañar un poco más,latir de otra manera cuando se acerca este punto en el cual el calendario marca que hay que sentirse un poco así.No es que esté de acuerdo,y ni siquiera que lo acepte ni que me parezca bien.Tan sólo es.
Y bueno,como calculo que los actos de rebeldía están reservados a aquellos momentos que verdaderamente lo ameriten,y,consiguientemente,acato lo que el destino/marketing/calendario depara en estos momentos y sencillamente lo tomo como tal.Ya he hecho en textos anteriores algún elogio de la nostalgia,por lo cual no me queda más que brindar con ella,sintiendo hondamente una mezcla rara de pena,de extrañeza,de sentir/saber que como a gran parte de las personas,todos los días pero pareciera que un poco más en estas fechas,me falta profundamente alguien,un alguien de esos que dejan lugares que sencillamente no se pueden ocupar,porque son roles no intercambiables,sólo destinados a esas personas y nadie más,y eso hace aún más grande ese hueco,que es,como dicen,la única cosa en la vida que no tiene remedio.
Momento de balance,momento de reflexión,o como se quiera llamar,lo que me sale como resultado,es que en la columna de las ausencias tengo una gigante.Por más que uno siempre tenga otras presencias,en otros tantos necesarios lugares,siempre una ausencia grande marca un mojón en el camino.Si,como dicen,todos nos encontramos arriba,espero que ellá me esté esperando en una estrellita,porque tengo muchas ganas de volver a abrazarla y verla sonreir.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Estaciones
Creo que puede pasar muy a menudo en relación a varias circunstancias.Uno ve el mismo objeto muchas veces,y no le dice nada,no le cambia ni modifica nada,hasta que un día en vez de ver observa,y,al observar,eso a lo que no le había prestado atención,le revela detalles nuevos,o aristas inexploradas.
Este prólogo era para referir que muchas veces(de hecho,casi a diario)viajo en algún medio de transporte público.Como es normal,cualquier vehículo que une dos puntos tiene un intervalo a recorrer que deja como saldo diversos puntos entre la partida y la llegada,obviamente,pero,en algunos de ellos tienen mas importancia que en otros.Por ejemplo,en un colectivo,si bien tiene sus paradas definidas,puede suceder que no haya ningún pasajero que pretenda subir o bajar en ese punto,con lo cual el conductor puede seguir tranquilamente su recorrido sin inmutarse.Un taxi,o un remise en cambio,ni siquiera tiene varias paradas preestablecidas,y puede dedicarse a vagar por la ciudad esperando que alguien la haga la característica seña(que por otra parte es la misma que se utiliza para marcarle al colectivo que se detenga,punto este que los une)que lo transforme en ese instante de potencial pasajero a efectivo contratante del servicio.
En los vehículos que utilizan vías,a diferencia de los antes mencionados,los puntos de detención son inevitables.Un tren o un subte,no puede evitar parar en cada una de las estaciones,por más que en alguna de ellas no se produzca movimiento de pasajero alguno.Tal y como está definido su recorrido,se debe cumplir con cada una de sus paradas de manera ritual.Y es en este detalle que me quiero quedar.Porque,como decía arriba,casi todos los días uso al menos uno de los vehículos mencionados,pero recién en las últimas semanas me detuve a pensar la relación existente entre las estaciones,particularmente las del subte que me tocan transitar.Elijo las de subte,porque,a diferencia de las de tren,que se identifican por los barrios en los cuales estan insertas,aquellas tienen diversas motivaciones,y,como en general tienen distancias más cortas entre sí,sus nombres tienen otros orígenes,y me interesaba hallar su concatenación,así que ahí va:
Mi recorrido inicia en Facultad de Medicina,estación que debe a su nombre a aquella entidad,aunque con el paso de los años,y el cambio de edificio de aquel establecimiento,el punto de detencion esté geográficamente en su par de ciencias económicas.La segunda detención es en Pueyrredón,debiendo su nombre a la Avenida en la cual está,llamada así por un militar y político,integrante del primer triunvirato de gobierno,y años más tarde,director supremo de las provincias unidas del Río de la Plata.Después de Pueyrredón,viene Agüero,otra estación que debe el nombre a la calle que circula por sobre ella,nombrada así por un sacerdote y político argentino,unitario,y ministro del gobierno de Rivadavia.El siguiente paso es Bulnes,otra calle,otro militar y político,pero éste presidente de Chile en dos períodos en el siglo XIX.A Bulnes le sigüe Scalabrini Ortiz,calle que cambió de nombre hace relativamente pocos años,y debe su nomenclatura a un pensador,historiado y perdiodista argentino,de la corriente revisionista.Luego de Scalabrini viene una estación que no debe su nombre específicamente a una calle,sino a un lugar geográfico,Plaza Italia,renombrada así a comienzos del siglo pasado,y desde la cual partió el primer tranvía eléctrico de Buenos Aires.A ésta le sigue otra estación que debe su nombre al barrio y no a la calle,y es Palermo,barrio clásico de la capital,nombrado así por su homónimo italiano,y en constante refundación en los últimos años.El recorrido avanza hacia Ministro Carranza,denominada así en honor a un ministro de defensa del gobierno de Alfonsín que murió en el año de inauguración,1987.La máquina sigue hacia Olleros,estación que vuelve a tener nombre de calle,y nuevamente calle con nombre de militar,que combatió en Cancha Rayada y Maipú.La siguiente detención es en la calle José Hernández,en este caso un escritor,autor de una obra clásica de la literatura argentina,el Martín Fierro.La última estación en mi camino es Juramento,también calle,y denominada así por el río en el cual Belgrano hizo jurar la bandera argentina al ejército del norte.
Repasando,el camino que hago enlaza una facultad donde se estudia para curar personas,con un militar que gobernó los primeros años de nuestro país como tal,con un sacerdote liberal,un militar y presidente chileno,un pensador nacionalista de izquierda,una plaza caracteristica,un barrio antes arrabalero y hoy elitista,un ministro fallecido en ejercicio de la función,un militar combatiente en las luchas por la independencia,el poeta que caracterizó la épica gauchesca y el bautismo de nuestra insignia patria.
A riesgo de haber aburrido con esta explicación,el objetivo de este texto era tratar de identificar una posible relación entre estos elementos,pero,a medida que lo iba desarrollando,entendí que es muy posible que sea análogo a como se entrelazan los momentos en la vida.Por empezar,las estaciones se han ido construyendo e inaugurando a lo largo de diversos años,bajo diferentes gobiernos en ideología y origen e incluso en motivaciones que los inspiraron a construirlas,e incluso en estos momentos se siguen desarrollando.Y en esto creo que a cada uno,con los matices que correspondan,nos pasa algo parecido.Los momentos que marcan la vida y separan una estación de otra se van sucediendo a veces en un orden que a veces parece totalmente aleatorio,y en algunas otras claramente preestablecido.
Pensaba en esto,como arranqué diciendo,porque hice este recorrido tantas veces,sin detenerme a analizarlo,que creo que habría que prestar más atención a las estaciones que nos llevan adonde estamos ahora,a tratar de analizar un poco como fueron sucediéndose,cuales dieron más felicidad,cuáles dejaron más enseñanzas,identificar aquellas cargadas de sinsabores,y tratar de ir definiendo por donde nos gusta más el recorrido,como se hace cada día al elegir como ir de un lugar a otro.Y,sobre todo,creo que la clave sería tratar de ir disfrutando el viaje,que cada día sea un poquito más placentero,por más que el recorrido de fondo sea siempre el mismo.Porque en este caso los que cambiamos somos los vehículos,y muchas veces creo que nos quedamos concentrados sólo en el recorrido,sin percatarnos de que lo que importa es que vayamos adaptando la máquina a ese camino,y sin esquivar estaciones,como hace el subte,al que no le queda otra que ir parando en todas.
Este prólogo era para referir que muchas veces(de hecho,casi a diario)viajo en algún medio de transporte público.Como es normal,cualquier vehículo que une dos puntos tiene un intervalo a recorrer que deja como saldo diversos puntos entre la partida y la llegada,obviamente,pero,en algunos de ellos tienen mas importancia que en otros.Por ejemplo,en un colectivo,si bien tiene sus paradas definidas,puede suceder que no haya ningún pasajero que pretenda subir o bajar en ese punto,con lo cual el conductor puede seguir tranquilamente su recorrido sin inmutarse.Un taxi,o un remise en cambio,ni siquiera tiene varias paradas preestablecidas,y puede dedicarse a vagar por la ciudad esperando que alguien la haga la característica seña(que por otra parte es la misma que se utiliza para marcarle al colectivo que se detenga,punto este que los une)que lo transforme en ese instante de potencial pasajero a efectivo contratante del servicio.
En los vehículos que utilizan vías,a diferencia de los antes mencionados,los puntos de detención son inevitables.Un tren o un subte,no puede evitar parar en cada una de las estaciones,por más que en alguna de ellas no se produzca movimiento de pasajero alguno.Tal y como está definido su recorrido,se debe cumplir con cada una de sus paradas de manera ritual.Y es en este detalle que me quiero quedar.Porque,como decía arriba,casi todos los días uso al menos uno de los vehículos mencionados,pero recién en las últimas semanas me detuve a pensar la relación existente entre las estaciones,particularmente las del subte que me tocan transitar.Elijo las de subte,porque,a diferencia de las de tren,que se identifican por los barrios en los cuales estan insertas,aquellas tienen diversas motivaciones,y,como en general tienen distancias más cortas entre sí,sus nombres tienen otros orígenes,y me interesaba hallar su concatenación,así que ahí va:
Mi recorrido inicia en Facultad de Medicina,estación que debe a su nombre a aquella entidad,aunque con el paso de los años,y el cambio de edificio de aquel establecimiento,el punto de detencion esté geográficamente en su par de ciencias económicas.La segunda detención es en Pueyrredón,debiendo su nombre a la Avenida en la cual está,llamada así por un militar y político,integrante del primer triunvirato de gobierno,y años más tarde,director supremo de las provincias unidas del Río de la Plata.Después de Pueyrredón,viene Agüero,otra estación que debe el nombre a la calle que circula por sobre ella,nombrada así por un sacerdote y político argentino,unitario,y ministro del gobierno de Rivadavia.El siguiente paso es Bulnes,otra calle,otro militar y político,pero éste presidente de Chile en dos períodos en el siglo XIX.A Bulnes le sigüe Scalabrini Ortiz,calle que cambió de nombre hace relativamente pocos años,y debe su nomenclatura a un pensador,historiado y perdiodista argentino,de la corriente revisionista.Luego de Scalabrini viene una estación que no debe su nombre específicamente a una calle,sino a un lugar geográfico,Plaza Italia,renombrada así a comienzos del siglo pasado,y desde la cual partió el primer tranvía eléctrico de Buenos Aires.A ésta le sigue otra estación que debe su nombre al barrio y no a la calle,y es Palermo,barrio clásico de la capital,nombrado así por su homónimo italiano,y en constante refundación en los últimos años.El recorrido avanza hacia Ministro Carranza,denominada así en honor a un ministro de defensa del gobierno de Alfonsín que murió en el año de inauguración,1987.La máquina sigue hacia Olleros,estación que vuelve a tener nombre de calle,y nuevamente calle con nombre de militar,que combatió en Cancha Rayada y Maipú.La siguiente detención es en la calle José Hernández,en este caso un escritor,autor de una obra clásica de la literatura argentina,el Martín Fierro.La última estación en mi camino es Juramento,también calle,y denominada así por el río en el cual Belgrano hizo jurar la bandera argentina al ejército del norte.
Repasando,el camino que hago enlaza una facultad donde se estudia para curar personas,con un militar que gobernó los primeros años de nuestro país como tal,con un sacerdote liberal,un militar y presidente chileno,un pensador nacionalista de izquierda,una plaza caracteristica,un barrio antes arrabalero y hoy elitista,un ministro fallecido en ejercicio de la función,un militar combatiente en las luchas por la independencia,el poeta que caracterizó la épica gauchesca y el bautismo de nuestra insignia patria.
A riesgo de haber aburrido con esta explicación,el objetivo de este texto era tratar de identificar una posible relación entre estos elementos,pero,a medida que lo iba desarrollando,entendí que es muy posible que sea análogo a como se entrelazan los momentos en la vida.Por empezar,las estaciones se han ido construyendo e inaugurando a lo largo de diversos años,bajo diferentes gobiernos en ideología y origen e incluso en motivaciones que los inspiraron a construirlas,e incluso en estos momentos se siguen desarrollando.Y en esto creo que a cada uno,con los matices que correspondan,nos pasa algo parecido.Los momentos que marcan la vida y separan una estación de otra se van sucediendo a veces en un orden que a veces parece totalmente aleatorio,y en algunas otras claramente preestablecido.
Pensaba en esto,como arranqué diciendo,porque hice este recorrido tantas veces,sin detenerme a analizarlo,que creo que habría que prestar más atención a las estaciones que nos llevan adonde estamos ahora,a tratar de analizar un poco como fueron sucediéndose,cuales dieron más felicidad,cuáles dejaron más enseñanzas,identificar aquellas cargadas de sinsabores,y tratar de ir definiendo por donde nos gusta más el recorrido,como se hace cada día al elegir como ir de un lugar a otro.Y,sobre todo,creo que la clave sería tratar de ir disfrutando el viaje,que cada día sea un poquito más placentero,por más que el recorrido de fondo sea siempre el mismo.Porque en este caso los que cambiamos somos los vehículos,y muchas veces creo que nos quedamos concentrados sólo en el recorrido,sin percatarnos de que lo que importa es que vayamos adaptando la máquina a ese camino,y sin esquivar estaciones,como hace el subte,al que no le queda otra que ir parando en todas.
martes, 17 de agosto de 2010
Películas
Siempre pensé que cuando llegara el momento en que más o menos,uno se enfrentara de una manera u otra,con el peligro concreto y material,esa parafernalia que venden en las películas de que la vida se te pasa en un instante adelante de los ojos en realidad no debería ser del todo así.Ojo,tampoco tenía demasiado interés en conocer si pasaba de verdad o no,no era una duda que me acuciara o sin la cual no pudiera seguir mi vida(de hecho,la pude seguir siempre perfectamente).Bueno,el tema es que,igual,tenía una picazón de qué pasaría igual.Es decir,qué es lo que se te pasa por la cabeza como a los personajes de las películas(que en general se terminan salvando,pero porque es ficción,obvio)¿Será la infancia lo primero que se te viene a la cabeza?¿tus primeras palabras tal vez?eso sería bastante dificil,porque al menos en mi caso,no me acuerdo exactamente imágenes de mi primer infancia;creo que si hubiera un punto etario en el cual ubicar el inicio de mis recuerdos,considero que iniciaría no mucho antes de los 6 años,a lo sumo,5,y lo anterior son todos como recuerdos aislados.Con lo cual,ya podía ir descartando 5 años de 25,es decir que me quedaban apenas 20.A eso tengo que sumarle que además,mi vida no es un canto a la adrenalina,sino más o menos lo contrario,un semi culto a la tranquilidad,con la dosis de aceleración de todos los que habitamos Capital o el Conurbano,pero dentro de los límites de una vida anónima,que permite hacer lo que a uno se le cante sin que mayormente lo jodan,con lo cual esos 20 años no están plagados de excesos ni de experiencias límites ni nada que se le parezca.Supongo que para estos momentos,viene bien cuando uno ya tuvo descendencia,con lo cual una de las cosas que aparecerían en el film,serían esos tiernos rostros;bien,tampoco lleno ese casillero,así que tenía una menos para experimentar.La gloria deportiva,académica o laboral suelen ser buenos sucedáneos para cubrir tales baches,y que aparezcan esas fotos casi como panorámicas para iluminar ese encuentro con la inminencia;lamento desilusionar de nuevo,pero,para variar,todavía a mi currícula académica le faltan materias,en lo deportivo disto de ser un atleta exitoso o siquiera integrar un equipo que alguna vez haya no acariciado sino aunque sea mirado un poco de cerca el triunfo,y en lo laboral,si bien no me quejo,no podría decir que he logrado una trayectoria que me haga sentir realizado.Bueno,como se verá,la simplificación no me dejaba demasiadas emociones como para editar la película,pero,para seguir un poco el racconto,podría apelar al lado de los afectos.En ese sí que no me puedo quejar,tengo los amigos que quiero tener,y no los cambiaría por nada,una hermosa personita que amo amar y me hace feliz,y eso ya es mucho decir,una familia que es la mía,como la de cada uno,pero que por ser mía para mí es mejor que la de todos,un grupo que es como un hijo y me da las mismas felicidades y problemas prácticamente que uno de ellos,lleno de personitas especiales,locas,y adorables,el perro que siempre soñé y me llena de cariño,la lucecita que me alumbra desde arriba...en fin,en este punto salgo bien,y,a decir verdad,para mí cubre todo lo anterior.Pero bue,a lo que iba;con estas imágenes,era bastante reducido el campo de imágenes para cruzarse por mi mente a la hora de verle la cara al peligro,por ponerlo en términos grandilocuentes.
El punto de todo esto es que,cuando en realidad me llegó el momento de enfrentar la situación,ese momento adrenalínico y genial,esa trascendental circunstacia que define entre héroes,miedosos y otras yerbas,tuvo cosas puntuales que,más allá del miedo,me dejaron para destacar.La primera de ellas,es que me tocó pasarlas como creo que a cualquiera le gustaría en caso de elegir,que es flanqueado por dos amigos,por tipos que,como dije arriba,no cambiaría por nada,y calculo que un significado debe tener que haya sido en compañía de ellos.La otra cosa es que siempre pensé que al momento de correr un riesgo,trataría de minimizarlo a su partícula más pequeña,de modo que la incidencia de tal peligro,se redujera a una porción minúscula,y siempre tuve claro que ese es el momento de arrugar,y que hay muchos cementerios llenos de héroes,y yo soy de los que prefieren ser cobardes que al final del día llegan a casa,juegan con el perro y besan a los seres queridos.
Siempre tuve todo eso muy claro,pero,sucede que la vida como ya escribí,no deja de sorprender(será por eso que es tan irresistiblemente encantadora),y en el momento en que me tocó verle la cara al peligro,tiré todo esa planificación al tacho,y arriesgué mucho más de la cuenta,y no sólo no minimicé,sino que agrande el riesgo e incluso agrandé la situación,haciendo peligrar a esos tipos de fierro,que no dudaron en seguirme,y todo lo preconcebido se borró cuando,al ver el revolver apuntando,no dudé y apreté a fondo la palanca de cambios,y,como buen valiente,huí para atrás.Y en ese momento,cuando sin mirar hubo otro tan loco como yo,que en vez de hacer lo que sintió correcto,acompaño la locura de este insano,que hizo lo contrario de lo que dicen los manuales(y no me justifico,sólo lo expongo),en ese momento en el que todo dura muy poco y a la vez el tiempo se hace chicle,en ese momento que origina los posteriores "y si....??"que prefiero dejar en que y si mi abuela tuviera rueditas,sería changuito de supermercado.En ese momento,donde como ya expuse,no tenía demasiados argumentos para armar un filme de bajo presupuesto aunque sea,en ese momento,tal y como siempre pensé,por la cabeza,no sólo no se proyecta un filme,ni siquiera un corto,sino que es como una sensación de que todo es mentira,y,al final de cuentas,que era lo que quería averiguar...por la mente no se te cruza absolutamente nada,sólo esa sensación de mirar al cielo,y agradecer que esta vez te toca seguir.Pero no para tomarlo como una segunda chance o replantear todo y empezar a tirarse de puentes y buscar otras experiencias extremas,sino para profundizar esa sensación de que las pocas imágenes que harían mi película,no la cambiaría por otras vacías que conformaran un largometraje,sino que prefiero mi corto,así como es,con lo bueno y lo malo,lo dulce y lo amargo,y sobre todo,con la gente,con los actores que tiene,esos que hacen su personaje como si cada día se jugaran una nominación al premio,y en el medio mientras todos hacen lo suyo,me gusta pensar que yo también cumplo un papel,y sonrío.
El punto de todo esto es que,cuando en realidad me llegó el momento de enfrentar la situación,ese momento adrenalínico y genial,esa trascendental circunstacia que define entre héroes,miedosos y otras yerbas,tuvo cosas puntuales que,más allá del miedo,me dejaron para destacar.La primera de ellas,es que me tocó pasarlas como creo que a cualquiera le gustaría en caso de elegir,que es flanqueado por dos amigos,por tipos que,como dije arriba,no cambiaría por nada,y calculo que un significado debe tener que haya sido en compañía de ellos.La otra cosa es que siempre pensé que al momento de correr un riesgo,trataría de minimizarlo a su partícula más pequeña,de modo que la incidencia de tal peligro,se redujera a una porción minúscula,y siempre tuve claro que ese es el momento de arrugar,y que hay muchos cementerios llenos de héroes,y yo soy de los que prefieren ser cobardes que al final del día llegan a casa,juegan con el perro y besan a los seres queridos.
Siempre tuve todo eso muy claro,pero,sucede que la vida como ya escribí,no deja de sorprender(será por eso que es tan irresistiblemente encantadora),y en el momento en que me tocó verle la cara al peligro,tiré todo esa planificación al tacho,y arriesgué mucho más de la cuenta,y no sólo no minimicé,sino que agrande el riesgo e incluso agrandé la situación,haciendo peligrar a esos tipos de fierro,que no dudaron en seguirme,y todo lo preconcebido se borró cuando,al ver el revolver apuntando,no dudé y apreté a fondo la palanca de cambios,y,como buen valiente,huí para atrás.Y en ese momento,cuando sin mirar hubo otro tan loco como yo,que en vez de hacer lo que sintió correcto,acompaño la locura de este insano,que hizo lo contrario de lo que dicen los manuales(y no me justifico,sólo lo expongo),en ese momento en el que todo dura muy poco y a la vez el tiempo se hace chicle,en ese momento que origina los posteriores "y si....??"que prefiero dejar en que y si mi abuela tuviera rueditas,sería changuito de supermercado.En ese momento,donde como ya expuse,no tenía demasiados argumentos para armar un filme de bajo presupuesto aunque sea,en ese momento,tal y como siempre pensé,por la cabeza,no sólo no se proyecta un filme,ni siquiera un corto,sino que es como una sensación de que todo es mentira,y,al final de cuentas,que era lo que quería averiguar...por la mente no se te cruza absolutamente nada,sólo esa sensación de mirar al cielo,y agradecer que esta vez te toca seguir.Pero no para tomarlo como una segunda chance o replantear todo y empezar a tirarse de puentes y buscar otras experiencias extremas,sino para profundizar esa sensación de que las pocas imágenes que harían mi película,no la cambiaría por otras vacías que conformaran un largometraje,sino que prefiero mi corto,así como es,con lo bueno y lo malo,lo dulce y lo amargo,y sobre todo,con la gente,con los actores que tiene,esos que hacen su personaje como si cada día se jugaran una nominación al premio,y en el medio mientras todos hacen lo suyo,me gusta pensar que yo también cumplo un papel,y sonrío.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Avenida
¿Y qué pasaría si resultara todo contrario a aquello en lo que creo?¿Qué pasaría si de golpe todo aquello enemistado con lo que considero correcto terminara siendo lo acertado?,¿tendría la hidalguía de reconocerlo?Es decir,por más que la evidencia y la razón estuvieran del otro lado,creo que me sería muy dificil(por no decir imposible)reconocerle tal virtud.Hay un punto en el cual la coherencia terminaría siendo contradictoria,porque sin importar que la consecuencia directa indudablemente me llevaría a pararme en la vereda de enfrente,la testarudez a su vez me obligaría a permanecer en el bando derrotado,quizá porque en ese extremo la camiseta de la verosimilitud no me luciría bien.
Tampoco es una cuestión de soberbia u omnipotencia;aunque es dificil ver las propias creencias chocar a una pared,más costoso debe ser verlas desde el ángulo opuesto,a la distancia,y en realidad es un gran defecto,del cual no pretendo hacer gala,pero tampoco corregir.En este punto ,de hecho,creo que la coherencia encerraría en su seno la misma paradoja de chocarse con su mismo extremo,punto en el cual se satura la razón y es practicamente imposible permanecerle fiel.
Aunque tampoco veo tan claro si esto configuraría pasar diametralmente al otro bando,posibilidad que analizo con bastante horror,no obstante la frialdad de las letras.Si toda esta construcción verbal,como supongo,no desembocara en ninguna claridad,sino todo lo contrario,si en realidad no importa mucho de que lado de la calle de la consecuencia con las propias creencias se esté,como hagan muchos,y quizá sea válido,y si al final del recorrido la claridad estuviera del otro lado,supongo que contestándome la pregunta inicial,elegiría estrechar las manos,agachar la cabeza e irme,con la sombra y la derrota a cuestas,pero habiendo peleado hasta la última pelota.Con la certeza de que en este caso,a pesar de las paradojas,a pesar de que este mal,a pesar de los pesares,prefiero quedarme de esta vereda,aunque a veces le erre en el camino,aunque a veces no vea los pozos,y aunque...aunque todo,aunque a veces,aunque nunca.Aunque me equivoque,prefiero hacerlo de la manera que me termine haciendo feliz
Tampoco es una cuestión de soberbia u omnipotencia;aunque es dificil ver las propias creencias chocar a una pared,más costoso debe ser verlas desde el ángulo opuesto,a la distancia,y en realidad es un gran defecto,del cual no pretendo hacer gala,pero tampoco corregir.En este punto ,de hecho,creo que la coherencia encerraría en su seno la misma paradoja de chocarse con su mismo extremo,punto en el cual se satura la razón y es practicamente imposible permanecerle fiel.
Aunque tampoco veo tan claro si esto configuraría pasar diametralmente al otro bando,posibilidad que analizo con bastante horror,no obstante la frialdad de las letras.Si toda esta construcción verbal,como supongo,no desembocara en ninguna claridad,sino todo lo contrario,si en realidad no importa mucho de que lado de la calle de la consecuencia con las propias creencias se esté,como hagan muchos,y quizá sea válido,y si al final del recorrido la claridad estuviera del otro lado,supongo que contestándome la pregunta inicial,elegiría estrechar las manos,agachar la cabeza e irme,con la sombra y la derrota a cuestas,pero habiendo peleado hasta la última pelota.Con la certeza de que en este caso,a pesar de las paradojas,a pesar de que este mal,a pesar de los pesares,prefiero quedarme de esta vereda,aunque a veces le erre en el camino,aunque a veces no vea los pozos,y aunque...aunque todo,aunque a veces,aunque nunca.Aunque me equivoque,prefiero hacerlo de la manera que me termine haciendo feliz
domingo, 18 de julio de 2010
Más allá
Deben de existir varias razones(tantas como personas aproximadamente)por las cuales la vida es una gran cosa.Mi intención no es indagar todas y cada una de ellas,ni mucho menos,cosa que por otra parte sería de muy dificultoso logro,sino tan sólo esbozar una aproximación a las mías.
Por esta vez voy a tratar de concentrarme en una de ellas,y creo que es una sensación bastante universal,independientemente de la edad o del período de la vida.Es esa sensación a la que se arriba en algún momento,en algún ámbito específico,de "estar más allá".Me refiero con estar más allá,a tener esa especie de certeza de que cualquier cosa que pueda pasar es como si flotara alrededor sin modificar sustancialmente la propia realidad.Una especie de impunidad que nos blinde de los cambios externos,y nos haga inmunes a cualquier cambio,porque es como estar dentro de una caja de cristal,donde las balas pueden picar cerca,o incluso pegar en el vidrio,pero no van a atravesarlo,no van a lograr modificar la calma,la quietud del statu quo.Claro que para aquellos que aman los cambios quizá esto que acabo de escribir en realidad sea algo desdeñable,y lo entiendo,es cuestión de modos de sentir la vida nomás.
Pero siguiendo con la parte que me toca,con esa seguridad,esa invulnerabilidad que se aprende a desarrollar quizá merced al paso del tiempo,o al logro de ciertos objetivos o reconocimientos mas o menos consecutivamente,y siempre en virtud de lo que los demás hacen para que podamos experimentarlo,no es a ella misma a quien me quiero referir,sino justamente a la falta de ella.Es decir,a esos momentos en los cuales la vida nos da una especie de cachetada y nos deja cara a cara con la desnudez de lo que somos.Porque cuando se vivencia esa sensación,se corre el riesgo también de perder el horizonte de los desafíos,de no tener perspectiva y ver sólo lo rutinario,como los caballos que ven sólo para adelante y con un estrecho campo de visión.Y eso suele tener los mismos efectos que la morfina,que es potente para menguar un dolor,pero no se revela como eficaz solución en el largo plazo,sino más bien como una panacea.
Y la conclusión que extraigo es que una de las derivaciones mágicas que tiene la vida es esta capacidad de recordarnos cada tanto que el suelo que pisamos es una especie de gran pista de patinaje sobre hielo,en la cual hay que ir tanteando cada cierto tiempo,y también ir construyendo sobre esa capa de piso gelatinoso nuestra porción propia cemento,un cemento que no hay que olvidar que tiene también su propio tiempo de secado,y también su vida útil,es decir que hay que ir renovándolo cada tanto para que no pierda vigor.Y digo que es mágica esta cualidad,porque me parece apropiada esa denominación para esta posibilidad que se nos da de construir lo propio,que es a la vez una gran responsabilidad,porque sus consecuencias,su solidez o no,también serán culpa nuestra;pero esas culpas no obturan que es una gran oportunidad,que cada tanto se nos olvida,la que tenemos de buscar los mejores caminos,y,a veces,cuando el camino que encaramos no nos parece el correcto aunque sea el más comfortable,y esto puede llegar a pasar bastante,hacer una pausa para reflexionar,reevaluar,y saber identificar el punto en el camino en el que hubiera valido la pena doblar hacia el otro lado,y retomarlo,y no creo que ese retomar el camino sea una traición a los propios principios(dependiendo del giro que hagamos,claro está),sino saber aprovechar las oportunidades que se presentan.Oportunidades que también encierran caminos de crecimiento y redescubrimiento de la propia persona,aun cuando vivimos una época que no fomenta el pensar en las propias convicciones.Después de todo,para cerrar citando una frase del Che Guevara,que no se si vendrá del todo al caso,pero me gusta: "el presente es de lucha,el futuro es nuestro"
Por esta vez voy a tratar de concentrarme en una de ellas,y creo que es una sensación bastante universal,independientemente de la edad o del período de la vida.Es esa sensación a la que se arriba en algún momento,en algún ámbito específico,de "estar más allá".Me refiero con estar más allá,a tener esa especie de certeza de que cualquier cosa que pueda pasar es como si flotara alrededor sin modificar sustancialmente la propia realidad.Una especie de impunidad que nos blinde de los cambios externos,y nos haga inmunes a cualquier cambio,porque es como estar dentro de una caja de cristal,donde las balas pueden picar cerca,o incluso pegar en el vidrio,pero no van a atravesarlo,no van a lograr modificar la calma,la quietud del statu quo.Claro que para aquellos que aman los cambios quizá esto que acabo de escribir en realidad sea algo desdeñable,y lo entiendo,es cuestión de modos de sentir la vida nomás.
Pero siguiendo con la parte que me toca,con esa seguridad,esa invulnerabilidad que se aprende a desarrollar quizá merced al paso del tiempo,o al logro de ciertos objetivos o reconocimientos mas o menos consecutivamente,y siempre en virtud de lo que los demás hacen para que podamos experimentarlo,no es a ella misma a quien me quiero referir,sino justamente a la falta de ella.Es decir,a esos momentos en los cuales la vida nos da una especie de cachetada y nos deja cara a cara con la desnudez de lo que somos.Porque cuando se vivencia esa sensación,se corre el riesgo también de perder el horizonte de los desafíos,de no tener perspectiva y ver sólo lo rutinario,como los caballos que ven sólo para adelante y con un estrecho campo de visión.Y eso suele tener los mismos efectos que la morfina,que es potente para menguar un dolor,pero no se revela como eficaz solución en el largo plazo,sino más bien como una panacea.
Y la conclusión que extraigo es que una de las derivaciones mágicas que tiene la vida es esta capacidad de recordarnos cada tanto que el suelo que pisamos es una especie de gran pista de patinaje sobre hielo,en la cual hay que ir tanteando cada cierto tiempo,y también ir construyendo sobre esa capa de piso gelatinoso nuestra porción propia cemento,un cemento que no hay que olvidar que tiene también su propio tiempo de secado,y también su vida útil,es decir que hay que ir renovándolo cada tanto para que no pierda vigor.Y digo que es mágica esta cualidad,porque me parece apropiada esa denominación para esta posibilidad que se nos da de construir lo propio,que es a la vez una gran responsabilidad,porque sus consecuencias,su solidez o no,también serán culpa nuestra;pero esas culpas no obturan que es una gran oportunidad,que cada tanto se nos olvida,la que tenemos de buscar los mejores caminos,y,a veces,cuando el camino que encaramos no nos parece el correcto aunque sea el más comfortable,y esto puede llegar a pasar bastante,hacer una pausa para reflexionar,reevaluar,y saber identificar el punto en el camino en el que hubiera valido la pena doblar hacia el otro lado,y retomarlo,y no creo que ese retomar el camino sea una traición a los propios principios(dependiendo del giro que hagamos,claro está),sino saber aprovechar las oportunidades que se presentan.Oportunidades que también encierran caminos de crecimiento y redescubrimiento de la propia persona,aun cuando vivimos una época que no fomenta el pensar en las propias convicciones.Después de todo,para cerrar citando una frase del Che Guevara,que no se si vendrá del todo al caso,pero me gusta: "el presente es de lucha,el futuro es nuestro"
lunes, 12 de julio de 2010
Oscuridades
Cuando era chico me daba miedo dormir con la luz apagada.No podría especificar bien miedo a qué;calculo que ya tenía en claro que el cuco no existía,pero,a diferencia de papa noel o los reyes,no había mutado en papá o mamá.Ojo que cuando digo "chico" es un adjetivo un tanto mentiroso,porque el trauma no terminó con la transición jardín/primaria como sí varias otras cosas,sino que se extendió un par de años más,y,de hecho,sirvió para ir forjando una de las amistades que me acompañan hasta hoy,cuando en algún campamento de 5to grado hice que 5 desafortunados compañeros padecieran mi fobia soportando toda una noche con la luz prendida(a pesar de que me tocó una de las camas marineras de abajo).Pero decía que desde chico me acompañó y marcó esa aversión a la oscuridad,que,si bien nunca me dediqué a interpretar cabalmente,dejó alguna huella.
Lo paradójico es que,una vez superado el trauma,el impulso fue inmediatamente antagónico,ocasionando que ahora necesite disponer de la más abosluta oscuridad para conciliar el sueño.Creo que si tuviera que buscar alguna enseñanza sería algo así como que de chico la inocencia de la edad me llevaba a buscar la absoluta nitidez,en virtud de que a esa edad el alma es de por sí muy pura y clara,mientras que con el correr de los años y el devenir de los sucesos casi inconscientemente uno va aceptando dosis cada vez más progresivas pero perdurables de especulación,manipulación,resentimiento,envilecimiento,corrupción(y hablo de las cosas cotidianas,no de las grandes "gestas",por así decirlo)que trocan aquella claridad inicial en esta oscuridad madura.Y paulatinamente se va acostumbrando el alma a vestir esas ropas oscuras,y se va convenciendo de que le quedan mejor,porque pasa más desapercibida en el carnaval de almas cotidiano.
Desde luego que siempre quedan vestigios,quizá impregnados de nostalgia,de aquella época de buscar que todo,inclusive la inaplacable noche,transcurra dentro de los márgenes de la luz que todo disipa.Y no es motivo de orgullo la actual preferencia por el apagón,sino todo lo contrario,y es quizá este texto una expresión de esa búsqueda interna de generar ese anhelo consciente también de que el apego a lo oscuro puede encubrir un temor a ver las cosas otra vez a la diáfana luz,por temor de que ese nene se asuste,de que ciertas cosas de este hombre lo decepcionen;pero asumiendo,asimimso un irrenunciable esfuerzo de ganarle cada noche un centímetro más al cerco de la penumbra,porque es bien claro que no está muerto quien pelea,y si la luz en la madrugada se va derrotada,cada mañana vuelve a dar pelea,victoriosa,y es un placer que no se resigne,y un deber acompañarla.También porque me gusta sentir que,del otro lado del espejo,ese nene me mira sonriendo,y no se siente extraño ni defraudado en lo que le va tocando en suerte.
Lo paradójico es que,una vez superado el trauma,el impulso fue inmediatamente antagónico,ocasionando que ahora necesite disponer de la más abosluta oscuridad para conciliar el sueño.Creo que si tuviera que buscar alguna enseñanza sería algo así como que de chico la inocencia de la edad me llevaba a buscar la absoluta nitidez,en virtud de que a esa edad el alma es de por sí muy pura y clara,mientras que con el correr de los años y el devenir de los sucesos casi inconscientemente uno va aceptando dosis cada vez más progresivas pero perdurables de especulación,manipulación,resentimiento,envilecimiento,corrupción(y hablo de las cosas cotidianas,no de las grandes "gestas",por así decirlo)que trocan aquella claridad inicial en esta oscuridad madura.Y paulatinamente se va acostumbrando el alma a vestir esas ropas oscuras,y se va convenciendo de que le quedan mejor,porque pasa más desapercibida en el carnaval de almas cotidiano.
Desde luego que siempre quedan vestigios,quizá impregnados de nostalgia,de aquella época de buscar que todo,inclusive la inaplacable noche,transcurra dentro de los márgenes de la luz que todo disipa.Y no es motivo de orgullo la actual preferencia por el apagón,sino todo lo contrario,y es quizá este texto una expresión de esa búsqueda interna de generar ese anhelo consciente también de que el apego a lo oscuro puede encubrir un temor a ver las cosas otra vez a la diáfana luz,por temor de que ese nene se asuste,de que ciertas cosas de este hombre lo decepcionen;pero asumiendo,asimimso un irrenunciable esfuerzo de ganarle cada noche un centímetro más al cerco de la penumbra,porque es bien claro que no está muerto quien pelea,y si la luz en la madrugada se va derrotada,cada mañana vuelve a dar pelea,victoriosa,y es un placer que no se resigne,y un deber acompañarla.También porque me gusta sentir que,del otro lado del espejo,ese nene me mira sonriendo,y no se siente extraño ni defraudado en lo que le va tocando en suerte.
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